"La procrastinación es como una tarjeta de crédito: es muy divertida hasta que te llega la factura" Christopher Parker
La procrastinación es una falla en la capacidad de autorregular nuestro comportamiento. Es un conflicto entre los "quiero" y los "debería". Nos decantamos por las actividades que nos reportan una gratificación inmediata en lugar de hacer las tareas importantes, las que sabemos que nos va a permitir alcanzar los resultados deseados, a medio y largo plazo.
El refuerzo negativo juega un papel muy importante en este tipo de comportamiento. La postergación actúa como una estrategia de evitación y alivia el estrés de tener que hacer una tarea que nos cuesta o no nos apetece, al menos temporalmente.
Evitamos, sobre todo, dos tipos de tareas:
Las tareas complejas y las que suponen un reto excesivo o una posible amenaza. Cuando percibimos que la tarea sobrepasa nuestras competencias, la aplazamos temporalmente a la espera de que se den esas condiciones óptimas que nunca llegan.
Las tareas aburridas, demasiado fáciles o que consideramos inútiles o innecesarias. En este caso suele funcionar la estrategia de posponer las tareas hasta que se acerca la fecha límite para hacerlas con la mínima inversión de tiempo y esfuerzo.
Las razones por las que postergamos son muy variadas y son dependientes del contexto. Entre las causas más comunes se hallan las siguientes:
Desmotivación. Se da en aquellos casos en los que no tenemos suficientes incentivos para pasar a la acción: no sabemos encontrarle ningún atractivo, interés o gratificación a la tarea que tenemos entre manos.
Dudas, indecisión y distracciones. Debido a la abundancia de tareas que compiten por nuestra atención nos cuesta establecer prioridades y tomar decisiones: no sabemos por dónde empezar y a menudo sacrificamos lo importante a favor de lo gratificante.
Aprensión a la crítica y miedo al fracaso. Ante determinadas tareas nos asaltan todo tipo de dudas sobre nuestra competencia. No sabemos si tenemos la información o las habilidades necesarias: "no he estudiado lo suficiente", "aún no estoy preparada, he de buscar más información", etc. El miedo nos paraliza y postergar es la manera de eludir la responsabilidad ante un posible fracaso.
Expectativas poco realistas / perfeccionismo. A menudo planificamos con un exceso de optimismo y nos fijamos unos objetivos tan ambiciosos o tan abstractos que son difíciles de alcanzar: aspirar a sacer un diez en todo, pensar que tenemos que leer todo lo que se ha publicado de un tema para poder opinar sobre él, o aspirar a resolver los grandes problemas del mundo, son algunos ejemplos.
Rebeldía. En otras ocasiones la postergación es un acto de sabotaje de la tarea que tenemos entre manos bien porque no nos apetece bien porque pensamos que no nos corresponde hacerla, especialmente si nos viene impuesta por alguien.
Existen muchas otras razones por las que postergamos. Estamos recogiendo información para continuar investigando sobre la procrastinación. Si deseas participar estaremos encantados de que nos hagas llegar tu opinión a: postergacion@mproactiva.com
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