Somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. Aristóteles
Los hábitos son conductas que hemos aprendido y practicado con tanta frecuencia que se han convertido en una segunda naturaleza. Hay hábitos buenos, que nos ayudan a actuar a favor de nuestros intereses, y hay hábitos perjudiciales, que sabotean nuestros objetivos. La procrastinación es un hábito nocivo porque nos hace diferir la acción en el tiempo en lugar de actuar cuando debemos.
Afortunadamente no tenemos por qué ser víctimas de los hábitos que hemos adquirido en el pasado. Cada vez disponemos de más evidencias científicas sobre la plasticidad de nuestro cerebro y su capacidad para cambiar a lo largo de la vida. Mediante la práctica repetida de determinadas acciones podemos desarrollar nuevas conexiones neurológicas que sugieran conductas más resolutivas.
El coaching puede ayudarnos a descifrar el código de nuestros hábitos erróneos, autorregular nuestro comportamiento y recuperar el control sobre nuestras acciones.
Qué puede ofrecerte el coaching
En un proceso coaching trabajarás en los siguientes frentes:
Evaluar cómo la postergación afecta a tu rendimiento. Tomar conciencia de los costes que tiene la procrastinación en tu trabajo, tu vida familiar y tus relaciones te permitirá adquirir un mayor compromiso para combatir este hábito.
Comprender las razones de tu postergación. Entender la relación entre tus hábitos nocivos y los mecanismos que utilizas habitualmente para reforzarlos te ayudará a movilizar tus recursos personales.
Diseñar un plan de acción con objetivos realistas y concretos. Está demostrado experimentalmente que marcarse objetivos demasiado abstractos o ambiciosos es una de las principales causas de la postergación, así que para combatir ese hábito habrás de marcarte objetivos que estén a tu alcance.
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Aprender a utilizar estrategias anti-postergación. Existe un amplio abanico de técnicas con las que podrás aprender a reencuadrar las tareas aversivas, mantenerte enfocado en la tarea y gestionar las emociones negativas. Con el uso sostenido en el tiempo de estas estrategias conseguirás ser más resolutivo.
Realizar un seguimiento para asegurar la adquisición de nuevos hábitos. Marcarte metas no es suficiente para que alcances tus objetivos si no dispones de un sistema que te permita medir tu progreso. El feedback objetivo que te proporciona un coach te ayudará a mantenerte enfocado y alineado con tus objetivos.
En qué situaciones puede ser útil el coaching
Aquí tienes algunos ejemplos de situaciones que pueden beneficiarse de un proceso de coaching:
La postergación académica: preparación de exámenes, oposiciones, realización de trabajos de investigación y tesis doctorales.
La postergación de tareas importantes en la empresa que afectan gravemente a la productividad, la calidad y la excelencia.
La postergación de proyectos vitales que pueden poner en peligro nuestras relaciones.
La postergación en tareas complejas que requieren una gran capacidad de atención y concentración: escribir, diseñar proyectos, etc.
Si deseas saber si el coaching puede ser útil en tu caso, puedes ponerte en contacto con nosotros enviándonos un email a procrastinacion@mproactiva.com |