|
|
|
|
|
Los 10 enemigos de la autonomía
|
|
Por
Maria Pallarés, Coach personal
|
|
Invertir
en construir nuestra autonomía es crucial para alcanzar nuestras
metas y para construir unas relaciones que no estén basadas
en la dependencia mutua o en la lucha por el poder en sus diferentes
manifestaciones: dominación, sumisión, violencia, etc.
El concepto de autonomía abarca distintas esferas personal,
económica, social, política. Aquí os invito a
reflexionar sobre los aspectos de la autonomía relacionados
con el terreno personal, emocional y cotidiano. |
|
Pienso
que la autonomía debería ser el centro de nuestra personalidad,
y suscribo las palabras de José Antonio Marina (1) cuando dice
que "no puede haber reciprocidad de sentimientos si no hay reciprocidad
de autonomías". Construir nuestra autonomía es
un método de emancipación personal imprescindible para
establecer relaciones personales verdaderamente satisfactorias, para
mejorar nuestra calidad de vida y para alcanzar nuestras metas. |
|
En
este terreno los hombres han tenido más ventaja que las mujeres.
A ellos se les educado para que desarrollen su autoestima y su autonomía,
y desde muy temprano se les ha enseñado a perseguir sus objetivos.
A las mujeres, en cambio, se nos ha educado para la dependencia, para
agradar y para establecer relaciones simbióticas con otras
personas. |
|
Carmen
Alborch desarrolla esta idea en Solas (2). A su vez, Marcela
Lagarde (3) analiza las contradicciones entre modernidad y tradición
a las que tiene que hacer frente la mujer cuando se enfrenta a la
disyuntiva de si debe actuar a favor de sus intereses o de los intereses
de los otros. |
|
Históricamente
las mujeres hemos invertido la mayor parte de nuestra energía
emocional en la búsqueda de relaciones afectivas y con ello
hemos limitado seriamente nuestra capacidad para desarrollar nuestro
potencial de realización personal. |
|
Aunque
cada día hay más mujeres que están comprometidas
consigo mismas, todavía estamos sujetas a creencias y patrones
de conducta que limitan nuestro desarrollo personal y profesional.
Muchas de estas creencias están relacionadas con los estereotipos
de género. |
|
Veamos
algunas de las creencias que dificultan la construcción de
nuestra autonomía. |
|
|
Mi felicidad pasa por la entrega a los demás. Algunas mujeres
crean relaciones basadas en la dependencia, la entrega y el sometimiento
para conseguir el amor y el reconocimiento de los otros. Las mujeres
que hacen suya esta creencia temen que si no satisfacen los deseos
de los demás éstos no las querrán de las misma
manera. Como sostiene Marcela Lagarde (3) "el amor es uno de
los muchos cautiverios o cárceles en que vivimos las mujeres:...
porque el amor impulsa a las mujeres a depositarse en los otros, humanos
o divinos, a llenarse de ellos y a entregarse a ellos cual si fueran
divinidades." Esta forma de amor comporta sufrimiento y sacrificio,
porque concibe a las mujeres como seres-para-los otros. |
|
1. |
|
|
|
|
Tengo
que hacer lo que otros esperan que haga, no puedo decepcionarles.
En lugar de tomar decisiones en función de sus deseos y necesidades,
algunas mujeres anteponen los intereses ajenos a los propios y se
olvidan de sí mismas. Eso hace que se embarquen en proyectos
que en realidad no les pertenecen. Cuando finalmente se dan cuenta
de ello el control de su existencia ya no está en sus manos
porque lo han subordinado nuevamente a la mirada, los intereses y
las opiniones de las personas de su entorno. |
|
2. |
|
|
|
|
Primero
hay que hacer todo lo demás. Las mujeres que sostienen
esta creencia postergan y aplazan continuamente sus deseos y sueños
en beneficio de lo que se dicen a sí mismas que son las necesidades
de los demás. Esta abnegación hace que estén
siempre dispuestas a sacrificarse por los otros. En muchos casos se
autoengañan pensando que algún día tendrán
el tiempo que se merecen: "cuando mis hijos sean mayores",
"cuando mi marido haya superado este bache" "cuando..."
Es posible que ese momento no llegue nunca porque siempre surgirá
algo más importante o más urgente que sus propios proyectos. |
|
3. |
|
|
|
|
Tengo
que evitar a toda costa la soledad. Para algunas mujeres estar
solas es la peor de las desgracias. El miedo a la soledad las lleva
a utilizar todas las fórmulas de escapismo posibles. La adicción
al hacer es una de ellas, lo importante es no quedarse a solas con
una misma; no tener que pensar. El "escapismo" es útil
en determinadas ocasiones pero recurrir a él como permanente
estrategia de evitación puede llegar a ser peligroso. Si no
sabemos estar solas siempre necesitaremos de alguien que nos quite
el sentimiento de desolación. |
|
4. |
|
|
|
|
Para
alcanzar una vida plena y satisfactoria he de tener a alguien a mi
lado que de sentido a mi existencia y que me cuide. Algunas mujeres
todavía se aferran al amor romántico; esperan que algún
día llegue el Príncipe Azul y las rescate. Las más
realistas han substituido a esta figura por una más mundana
pero de idénticas características: "la pareja protectora".
Creen que su bienestar emocional pasa necesariamente por tener a alguien
al lado que las cuide y las proteja de cualquier posible peligro.
Así, muchas se enamoran por lo que necesitan y no por cómo
es la otra persona. Otras, por miedo a quedarse solas, están
dispuestas a tolerar lo intolerable o a convivir con alguien con quien
no tienen nada en común. |
|
5. |
|
|
|
|
Por
amor es posible que tenga que renunciar a mi identidad. Esta creencia
está muy bien descrita por Carmen Alborch como los peligros
del travestismo. Hay mujeres que cuando se enamoran empiezan a
acomodarse y a subordinarse al rol que desempeñaba su pareja
para complacerla. Dejan de lado sus metas personales y empiezan a
vivir de la forma que desea el otro. A medida que se desvanece su
personalidad empiezan a sentirse atrapadas, hasta que un día
ya no se reconocen y, entonces, se preguntan: ¿qué hago
yo aquí?, ¿dónde aparqué mis sueños?.
¿Quién no tiene alguna amiga que haya experimentado
una auténtica metamorfosis cuando ha conocido al "hombre
de su vida"? |
|
6. |
|
|
|
|
Necesito
que alguien me ayude a tomar mis decisiones. Algunas mujeres se
rigen por los valores vigentes y por los juicios de otras personas
a la hora de tomar decisiones. Así, acaban haciendo lo que
les dicta los otros porque no confían lo suficiente en su propio
criterio. No se consideran competentes para enfrentarse a los desafíos
básicos de la vida. Se quedan atrapadas en pensamientos del
tipo "no puedo", "no estoy preparada", "no
me atrevo"... que las frenan e incapacitan para emprender la
acción. |
|
7. |
|
|
|
|
No
soy lo suficientemente guapa, atractiva, delgada... Las mujeres
cuya autoestima depende del reconocimiento de su belleza se preocupan
en exceso por su apariencia física en lugar de dedicarse a
afianzar otros aspectos de su personalidad. Se comportan de esta manera
porque esperan verse a través de los ojos de los demás.
Cuidar nuestro cuerpo es muy importante para sentirnos bien y estar
saludables pero de aquí a someternos a la tiranía de
la delgadez o a basar nuestra identidad en la apariencia física
hay un abismo. |
|
8. |
|
|
|
|
Las
personas cercanas deberían saber qué necesito y ayudarme
a conseguirlo. A veces pensamos que debería ser
evidente para los que nos rodean cuáles son nuestras necesidades
y nuestros deseos. Esperamos que adivinen qué queremos, como
si nuestro mundo interior fuese obvio para ellos. Los hacemos corresponsables
de nuestra felicidad. Lo cierto es que somos nosotras las responsables
de hacer saber a los demás qué es lo que queremos y
de tratar de conseguirlo de forma proactiva. Si queremos que se impliquen
en nuestros proyectos, la mejor forma de conseguirlo es pedírselo
de forma explícita. |
|
9. |
|
|
|
|
Para
alcanzar mis metas profesionales tengo que emular a los hombres.
Algunas mujeres miden su éxito y su realización personal
comparándose con los hombres. Eso las lleva a desaprovechar
lo valioso que tiene su propia singularidad, como mujeres y como personas.
Practicando las tácticas de los poderes contra los que se enfrentan,
es posible que al final acaben consiguiendo el efecto contrario al
deseado: depender más de ellos. |
|
10. |
|
|
|
Éstas
son tan solo algunas de las creencias que dificultan la construcción
de nuestra autonomía y que hacen depender nuestra autoestima
de la presencia, la mirada y la estima de los otros. Como dice Agnes
Repplier: "encontrar la felicidad en nosotras mismas no es
fácil, pero encontrarla en cualquier otro sitio es imposible".
|
|
Afortunadamente
las creencias no son la verdad, algunas son incluso refractarias a
la lógica. Es cierto que muchas mujeres hemos sido educadas
principalmente para cuidar de los demás y mantener relaciones
afectivas, pero está en nuestros manos cuestionar y cambiar
todas aquellas creencias que no favorecen nuestro desarrollo personal
y profesional. Depende de nosotras decidir si queremos vivir nuestra
vida o vivir a través de los otros. |
|
Para
combatir a estos diez enemigos de la autonomía, os invito a
que leáis otro de nuestros artículos: Los
10 principios de la mujer proactiva. La "mujer proactiva"
se conoce bien, sabe lo que quiere y actúa de forma decidida
hasta alcanzar los resultados que desea. |
|
Referencias |
|
(1)
J. A. Marina. Crónicas de la ultramodernidad. Editorial
Anagrama, Barcelona, 2004.
(2) C. Alborch. Solas. Gozos y sombras de una manera de vivir.
Temas de Hoy, Madrid, 1999.
(3) Marcela Lagarde. Claves feministas para la autoestima de las
mujeres. Cuadernos inacabados 39. Horas y horas, Madrid, 2000. |
|
|
|
|
|
|
|
Teléfono
de contacto: (34) 935922936
Dirección postal: Rambla Sant Jordi, 124, 4-3 08291 Ripollet
-Barcelona
E-mail: mproactiva@mproactiva.com
Reserva
una sesión: reserva@mproactiva.com
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|