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Coaching para mujeres: Cómo alcanzar tus metas
Esta charla ha girado en torno a la importancia de marcarse metas propias y el por qué las mujeres tenemos más dificultades para fijarnos y materializar nuestras metas. Hemos analizado cómo algunas creencias sobre los roles de género que hemos ido aceptando e integrando a lo largo de nuestra vida nos limitan y dificultan la consecución de nuestros objetivos.
También hemos visto cómo, a través del coaching, podemos cambiar estas creencias limitadoras por otras más funcionales que nos permitan alcanzar los resultados que deseamos.
1. Creencias limitadoras
Para empezar, haciendo un ejercicio de autocrítica, hemos repasado algunos de los síndromes que padecemos las mujeres, en mayor o menor grado, y hemos identificado las creencias limitadoras que sustentan estos síndromes:
La necesidad de aprobación:
El síndrome de la "buena chica". Se caracteriza por la búsqueda constante de aprobación, la necesidad de agradar, de complacer y de caer bien a todo el mundo. Por miedo a ser rechazada la mujer que adopta este comportamiento se hace autosabotaje y se estafa a sí misma. Hace favores que en realidad no quiere hacer por no saber decir que no; no sabe establecer unos límites claros; permite que los demás invadan su espacio y su tiempo... Para complacer y agradar a los demás está dispuesta a devaluarse y a quitarse méritos, si es preciso.
La preocupación excesiva por los demás:
Los síndromes de la "madre ideal" y de la "esposa perfecta". Las mujeres que perciben que la entrega y el sacrificio forman parte del destino femenino están acostumbradas a consentir y a sacrificarse para satisfacer las necesidades de los demás y para evitar conflictos. La esposa perfecta renuncia a sus proyectos personales en aras de los de su pareja; la madre ideal ha hecho suya la creencia de que debe dedicarse en "cuerpo y alma" al cuidado de sus hijos.
El creerse indispensable:
Los síndrome de la salvadora y de la supermujer. La mujer salvadora asume más responsabilidad de la que le corresponde; siempre está dispuesta a solucionar los problemas de los demás. La supermujer se siente omnipotente e indispensable, cree que puede llegar a todo y se fija unos niveles de exigencia demasiado elevados. Espera sacar un diez en todos los roles y facetas de la vida al mismo tiempo: personal, profesional, social y familiar.
Algunas reflexiones:
¿Qué precio que estamos pagando por mantener estas creencias? Está muy bien preocuparse por los demás y ser responsable, pero siempre y cuando eso no signifique renunciar a nosotras mismas. En este punto conviene establecer la diferencia que existe entre las responsabilidades reales y las responsabilidades asumidas. Las reales son aquellas tareas de las cuales somos directamente responsables, las asumidas incluyen todo aquello que decidimos que depende de nosotras, sea o no sea así. Está en nuestras manos decidir qué depende de nosotras y qué no.
Nos creamos o no nos creamos supermujeres, la realidad es que actuamos como malabaristas chinos. Intentamos mantener muchos platos en el aire, pero no todos los platos que sostenemos tienen el mismo valor. Por eso es muy importante saber identificar en cada momento de nuestras vidas cuáles son nuestras prioridades; qué es lo verdaderamente importante.
También es necesario ser realista con respecto a la capacidad individual para realizar las actividades cotidianas; saber delegar, aprender a decir que no... Si siempre estamos dispuestas a satisfacer las necesidades de los demás y nunca las propias, si postergamos de forma crónica nuestras necesidades, nos estamos condenando a una "pena de muerte" emocional.
2. Coaching y cambio de creencias
Hemos visto cómo de continuar manteniendo estas creencias vamos a tener muchas dificultades para conseguir nuestras metas. Para poder tomar las riendas de nuestras propia vida y conseguir los resultados que deseamos es preciso identificar las creencias que limitan nuestra capacidad de elección y de actuación; y sustituirlas por otras más operativas y capacitadoras.
3. Coaching y cambio de conducta
Cambiar estas creencias es muy importante para desarrollar todo nuestro potencial y para alcanzar los resultados que deseamos, pero el cambio de creencias tiene que ir acompañado también de un cambio en la manera de hacer. Pensar de forma diferente no es suficiente; también hay que actuar de forma diferente. Lo que conseguimos en la vida depende de lo que hacemos; y si seguimos haciendo lo mismo vamos a continuar obteniendo los mismos resultados.
Hemos visto cómo el coaching nos puede ayudar a emprender la acción en estas situaciones:
Cuando no sabemos lo que queremos.
Cuando sabemos lo que queremos pero no sabemos cómo conseguirlo.
Cuando sabemos cómo conseguirlo pero no nos atrevemos.
Hemos acabado la charla compartiendo el siguiente deseo de Susan Sontang:
"Siendo niña viví una infancia solitaria en pueblos desolados, y mi única alfombra mágica eran los libros. Y soñaba: sería mayor, iría lejos, haría cosas... A los 14 años, un día ante la ventana de mi cuarto miraba afuera y pensaba en mis cosas. Oscureció y el cristal reflejó mi imagen. Viéndome, me dije: "Susan, to te conviertas en una persona de la que te avergüences..."
No he decepcionado a esa niña, no he acabado siendo como aquellos adultos a los que oía lamentarse de todo lo que no hicieron".
 

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