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Las
tres es de la mujer exitosa
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Eficacia,
ética y equilibrio de vida para el nuevo siglo |
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Ed.
Paidós, Colección Croma, Barcelona 2001
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Te
recomendamos un libro de una riqueza extraordinaria que se presta
a múltiples lecturas y sucesivas aproximaciones. Se trata de
Las tres es de la mujer exitosa, de Deborah Legorreta, doctora
en Psicología, consultora de empresas, conferenciante y profesora
en posgrados y cursos de Negocios y de Alta Dirección de Empresas.
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La
autora aborda con exquisita maestría numerosos temas que son
claves para el desarrollo personal y profesional de la mujer del nuevo
milenio: proactividad, liderazgo, administración del tiempo,
equilibrio de vida, colaboración femenina, etc. Es un trabajo
serio y riguroso, con numerosas referencias a trabajos de investigación
científica, en el que se rompe con muchos de los tópicos,
ideas y prejuicios sexistas que limitan el desarrollo integral de
la mujer. |
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Eficacia,
ética y equilibrio de vida son las tres es que engloban
las características que permiten a las mujeres sobresalir en
sus esferas de acción sin por ello perder su feminidad. |
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Hemos
seleccionado un fragmento de la conclusión "Hacia el rescate
del control de nuestras vidas", que nos parece especialmente
significativo: |
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"En
los seminarios que dirijo con mujeres mayores de cuarenta años
y en sesiones de psicoterapia, a menudo he podido atestiguar cómo
al cabo de los años algunas mujeres inteligentes, trabajadoras
y reconocidas en sus campos profesionales llegan a la triste conclusión
de que, por un lado, han sacrificado algún aspecto crucial
de su identidad, sus valores o su salud en la danza desenfrenada de
la ocupación adictiva, y, por el otro, que han perdido el control
de su propia vida. |
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Clarissa
Pinkola-Estés, en su libro Mujeres que corren con los lobos,
ilustra basándose en el cuento de Hans Chistian Andersen "las
zapatillas rojas" lo que puede suceder cuando perdemos el enfoque
y la claridad de nuestros objetivos y, en vez de buscar lo que en
el fondo deseamos, nos esforzamos en perseguir algo que no representa
sino el recuerdo de nuestros más hondos deseos. |
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El
cuento, como tal vez recuerde, narra la historia de una niña
huérfana y muy pobre que no tenía una casa para vivir.
El bosque donde habitaba era muy frío y ella no tenía
zapatos. Con mucho esfuerzo y dedicación fue reuniendo pequeños
trozos de tela y cuero, hasta que pudo hacerse unos con que cubrirse
del frío y caminar hasta la ciudad. La niña era vanidosa
y poseía un desarrollado sentido estético, por lo que
decidió teñir sus burdos zapatos de rojo con el jugo
de unas frambuesas. |
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En
el camino hacia la ciudad, una bondadosa anciana se apiadó
de la pobre huérfana y la llevó a vivir con ella. La
historia nos describe el deslumbramiento de la niña con el
brilloso carruaje de la bondadosa anciana y también nos va
relatando cómo, gradualmente, la niña va aceptando cada
vez más ser "domesticada" con tal de agradar a la
anciana. Es tanto su deseo de que la acepte, que permite que sus burdos
zapatos sean tirados al fuego, a pesar del esfuerzo que le había
costado hacerlos y lo útiles que le resultaron para llegar
hasta la gran ciudad. |
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En
la siguiente sección del cuento, la niña obtiene de
un personaje, que representa el demonio, unas zapatillas rojas muy
hermosas y brillantes que le recuerdan aquellas otras por las que
en su nueva vida aún siente nostalgia. El final terrible del
cuento describe cómo, después de un tiempo, son las
zapatillas las que controlan la vida de la niña, quien no puede
dejar de bailar ni quitarse las zapatillas danzarinas. Sólo
puede lograrlo mediante un terrible sacrificio: sus pies tienen que
ser cortados con todo y zapatillas. |
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En
la vida de la mujer actual a veces ocurre que al inicio de su etapa
adulta tiene que realizar enormes esfuerzos para lograr la primera
gran oportunidad. Por lo general, dicha oportunidad depende de que
ella sepa manifestar seguridad, integridad, dedicación, autosuficiencia
y una clara visión de sus metas o propósitos. En resumen,
todos aquellos aspectos y cualidades que revisamos en la primera y
en la segunda partes de este libro. Lograr esa primera oportunidad
para demostrar nuestras capacidades, ya sea como trabajadoras o como
esposas, nos hace sentir muy orgullosas de nosotras mismas, autosuficientes
y capaces de obtener el éxito. Pero también ocurre en
ocasiones como en el cuento que al aceptar el reto, si
lo hicimos a ciegas y sin pensar en nuestro propio sueño, se
comiencen a sacrificar aspectos o elementos muy valiosos de nuestra
personalidad o de nuestra propia vida. Cuando nos damos cuenta, el
control de nuestra existencia ya está en manos de alguien o
de algo ajeno a nuestra voluntad. |
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En
ocasiones, volver a tomar el control implica sacrificios o sufrimientos
terribles. Tomando la imagen metafórica del cuento, es como
si algunas mujeres no se hubieran permitido "dejar de bailar"
hasta que, por ejemplo, una enfermedad grave las obliga a hacerlo.
No es casualidad que la misteriosa enfermedad de la fatiga crónica
sea también llamada "el mal de las mujeres ejecutivas"
dada su marcada incidencia en este grupo de personas. |
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En
otros casos, como ya se mencionó, da la impresión de
que la única manera de recuperar el control es "quemando
el tesoro" de la carrera laboral, con la enorme pérdida
que esto representa para la mujer misma y su bienestar y también
para la sociedad, comenzando por la familia de la mujer y la institución
donde ella se desempeñaba. |
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Creo
que la manera segura de quitarse las segundas zapatillas diabólicas
es hacer un alto y preguntarse: ¿qué era lo que buscaba
cuando inicié mi vida adulta? ¿Qué quería
lograr? ¿Cómo imaginaba que podría ser al alcanzar
el éxito? De este modo se conseguirá rescatar esa definición
personal, interior e integral que seguramente tenía el éxito
para cada una de nosotras. |
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Las
ideas expresadas en este libro provienen en muchos casos de mi propio
baile desenfrenado y de mi experiencia, a veces lenta y dolorosa,
de quitarme las zapatillas diabólicas de los prejuicios que
me han limitado, de los errores que he cometido y de las expectativas
externas que durante mucho tiempo acepté como propias en mi
afán de ser aceptada y de pertenecer a grupos en los que se
esperaba que una mujer fuera callada, complaciente, poco crítica
y dócil: todo lo que no soy." |
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Deborah
Legorreta |
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Teléfono
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