Los
coaches proceden de una amplia diversidad de áreas académicas
entre las que se incluyen la gestión empresarial, los recursos
humanos, la consultoría, la psicología, la pedagogía,
la filosofía y la antropología.
La experiencia docente, la formación interdisciplinar y el
interés por las relaciones de ayuda son tres de los pilares
básicos en los que se sustenta la práctica de un buen
profesional.
El
coach personal:
Escucha
de forma efectiva y empática.
Genera
un entorno de confianza y sinceridad.
Se
adapta al ritmo de aprendizaje de cada persona.
Identifica
creencias y comportamientos limitadores.
Formula
preguntas provocativas para cuestionar creencias.
Hace
ver al cliente las posibilidades que están a su alcance.
Le
ayuda a superar los obstáculos que surgen en el camino.