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Una
directiva que quería equilibrar trabajo y familia
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En
el marco de un curso de gestión del tiempo, una directiva
solicitó nuestros servicios para afrontar una situación
coyuntural de sobrecarga y estrés. Había conseguido
hacer malabarismos durante mucho tiempo pero ahora sentía
incapaz de llegar a todo. Se había marcado unas exigencias
muy elevadas en todas las esferas de su vida: tenía que ser
una gran profesional, una madre perfecta y una esposa entregada.
En ese programa no le quedaba tiempo para ella.
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Cuando
contactamos por primera vez sufría bloqueos que le impedían
resolver todas las tareas que se le iban acumulando en la agenda a
lo largo del día. Además, se sentía culpable
porque no podía atender a sus hijos de la manera que hubiera
querido. |
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En
primer lugar analizamos en qué y cómo empleaba su tiempo,
tanto en el trabajo como en casa. Una vez identificados todos los
"ladrones de tiempo" (interrupciones, dificultades para
priorizar, etc.), diseñamos un programa para que aprendiese
a programar sus tareas de forma realista y a usar su agenda eficazmente.
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La
siguiente fase consistió en cuestionar las creencias que provocaban
sus sentimientos de culpa. Había hecho suyos todos los tópicos
sobre la "buena madre": la necesidad de sacrificarse por
sus hijos, de dedicarles el máximo tiempo posible, etc. Tras
un par de sesiones se dio cuenta de que la falta de tiempo no tenía
por qué convertirse en una carencia emocional para sus hijos;
y que éstos se merecían tener la oportunidad de aprender
a resolver sus propios problemas. |
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A
continuación diseñamos un plan de acción para
ahorrar tiempo en el hogar, basado en lema "delegar, delegar,
delegar". Reconvirtió algunos hábitos familiares,
consiguió movilizar a su familia y hacer participar a sus
hijos en los quehaceres domésticos, buscó ayuda eventual
para determinadas tareas y, con todo ello, logró reducir
en una tercera parte el tiempo que dedicaba a estos menesteres.
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Por
último, identificamos cuáles eran sus necesidades personales:
qué tiempo y qué espacio quería dedicarse a sí
misma. Tenía muchas aficiones que había aparcando durante
mucho tiempo: "ya las haré cuando mis hijos sean mayores"
se decía, pero ese momento no llegaba nunca. Gracias
a una gestión de las actividades más eficiente y a que
empezó a tomarse en serio sus propios deseos, consiguió
encontrar el tiempo necesario para retomar sus clases de equitación,
uno de sus grandes hobbies. Ahora ha empezado a disfrutar de verdad
de su familia y de su trabajo. |
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Teléfono
de contacto: (34) 935922936
Dirección postal: Rambla Sant Jordi, 124, 4-3 08291 Ripollet
-Barcelona
E-mail: mproactiva@mproactiva.com
Reserva
una sesión: reserva@mproactiva.com
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