"
Si no puedes visualizar bien este documento, por favor, visita http://www.mproactiva.com/pages/las_horas_06_2006.htm
 

 

Junio de 2006

   
 

¿Por qué no me entiende?

Mejorar las habilidades de comunicación –en el trabajo, con la pareja, con los hijos– es una de las demandas más frecuentes en coaching. En los próximos números de Las Horas, y respondiendo a algunas peticiones recibidas, vamos a tratar de desenmarañar algunos aspectos de la comunicación.

La comunicación es un fenómeno complejo en el que confluyen muchos factores de distinta naturaleza. Comunicarse de forma efectiva no consiste únicamente en emitir un mensaje correctamente o ser un buen orador. La comunicación, como veremos, tiene mucho de escucha y de gestión emocional; y también de conocimiento del estilo de comunicación del interlocutor.

Para empezar, te propongo una reflexión sobre las diferencias de género en la comunicación y cómo estas diferencias, de no ser atendidas, pueden desencadenar numerosos conflictos.

¿Te ha pasado alguna vez que le has contado un problema o compartido un sentimiento a tu pareja o a un amigo buscando complicidad o apoyo emocional y no has recibido la respuesta esperada? En lugar de escucha, apoyo y comprensión te han regalado una “solución” o un consejo no solicitado.

Los comentarios del tipo “no me entiende”, “no me escucha”, “no quiere que le venga con problemas”, "se me quiere quitar de encima"… son algunas quejas frecuentes entre las mujeres cuando se comunican con sus parejas, amigos y maridos.

En la base de estos problemas se encuentran, entre otros factores, las diferencias de género en la comunicación. Lillian Glass (1), psicóloga experta en comunicación, identifica 105 diferencias en los patrones de comunicación de hombres y mujeres, en cinco dominios diferentes: lenguaje corporal, lenguaje facial, patrones en la conversación y en el tono de voz, contenido y comportamiento.

En esta e-zine te invito a reflexionar sobre las diferencias en los estilos de comunicación de hombres y mujeres como punto de partida para mejorar la comprensión mutua y evitar estados emocionales no deseados. Tus comentarios serán, como siempre, muy bienvenidos.

         
     
Maria Pallarés
Coach Personal
       
 

mariapallares@mproactiva.com
:: www.mproactiva.com :: Tel. 34 93 5922936
Rambla Sant Jordi, 124, 4º 3º 08291 Ripollet (Barcelona)
 
 
Ellas tienen la palabra... Deborah Tannen You Just Don't Understand
Conversación en un parvulario
Niña: Mira, Max, mi bebé no se siente bien.
Niño: Lo lamento mucho, pero yo no arreglo bebés enfermos.
Niña: Yo no te pedía que lo arreglaras. Te lo contaba, nada más.
 

Deborah Tannen, lingüista, experta en comunicación y profesora de la Universidad de Georgetown, en su clásico libro You Just Don't Understand (2), recoge unos cuantos ejemplos que ponen de manifiesto las diferencias en la forma en que hombres y mujeres se comunican. Veamos un ejemplo:

A Eve le extirparon un tumor benigno en el pecho. Cuando le confesó a su marido, Mark, que estaba angustiada porque los puntos habían cambiado el contorno de su pecho, él le respondió: "Siempre tendrás la cirugía plástica".

Este comentario le molestó. "Siento que no te guste cómo ha quedado"
protestó "Pero no voy a pasar por ninguna otra operación”.

Mark se sintió dolido y confundido. "No me preocupa la cicatriz, no me molesta en absoluto"
respondió.

"¿Entonces por qué me estás diciendo que me haga la cirugía?" –preguntó Eve.

"Porque estás preocupada por la forma de tu pecho".

Este conflicto se produce, según D. Tannen y su genderlect (3) por una diferencia en el enfoque. Los hombres a menudo interpretan una queja como un reto para hallar una solución. En cambio, las mujeres pueden buscar apoyo emocional, en lugar soluciones. Para las mujeres hablar de sus problemas e inquietudes es la esencia de la conexión: “Te explico mis problemas porque eres importante para mi”. Los hombres, en cambio, suelen asociar este tipo de conversaciones con una petición de consejo. Se centran en lo que se puede hacer; estudian el problema y dan una solución.

Cuando un hombre ofrece este tipo de información la mujer a menudo se siente como si él estuviese tratando de restarle importancia al problema o de evitar ahondar en el tema. Para los hombres, en cambio, este comportamiento significa dar apoyo, porque ellos no suelen hablar de sus problemas a no ser que quieran encontrar una solución. De acuerdo con esta teoría, los hombres no perciben de igual forma que las mujeres los metamensajes (4) de la conversación.

Esto explica, según Tannen, las frecuentes quejas de los hombres sobre la tendencia de las mujeres a hablar de los problemas en lugar de orientarse a la solución de los mismos. Cuando la mujeres vuelven a hablarles sobre un mismo “problema” o demuestran que no han seguido sus consejos, entonces se sienten confundidos e incluso molestos: “Otra vez el mismo tema… no me ha hecho caso”.

Estos estilos de comunicación no son, por supuesto, universales; no todos los hombres ni todas las mujeres se comportan ni se comunican igual. La teoría de Deborah Tannen ha sido criticada por su sencillez y por su excesiva generalización. Sin embargo, el valor de este trabajo es que nos invita a reflexionar sobre las diferencias de género y cómo la comprensión de estas diferencias puede ayudarnos a identificar patrones recurrentes en la comunicación y a flexibilizar nuestros estándares.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los conflictos en la comunicación no se deben únicamente a las diferencias de género. En los próximos boletines iremos desgranando la granada.


Está en tus manos... observar cómo nos comunicamos

Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.
André Malraux

Conocer las diferencias en nuestros estilos de comunicación nos ayudará a superar los patrones de comunicación ineficaces y a ganar en flexibilidad. Para ello es preciso ponerse en la situación de nuestro interlocutor: entender por qué actúa como actúa y por qué dice lo que dice.

Deborah Tannen sugiere que las mujeres deberíamos entender que el tipo de conversación íntima que tenemos con otras mujeres no funciona igual con los hombres porque ellos no crean sentimientos de proximidad de la misma manera. También sugiere que los hombres, a su vez, deberían entender que cuando las mujeres están hablando de sus problemas no siempre buscan soluciones o hablan por hablar sino que muchas veces están tratando de conectar con ellos.

Aunque conozcamos la teoría, a menudo se nos olvida. Somos víctimas de nuestras expectativas y es fácil caer en la trampa de esperar que el otro actúe como nosotras deseamos: que nos escuche, nos apoye y nos muestre empatía. Por eso, porque somos humanos, imperfectos y olvidadizos es conveniente adoptar un comportamiento proactivo: anticiparse en lugar de esperar que el otro se comporte de acuerdo con nuestros deseos; pedir en lugar de esperar a que nos lean el pensamiento.

Depende de nosotras explicitar cuál es el objetivo de nuestra comunicación que no siempre será el mismo y cuáles son nuestras reglas. Si tu regla, en un momento dado, es: “te estoy compartiendo esto porque eres importante para mi”, "porque te tengo confianza y me siento bien cuando comparto mis inquietudes contigo", házselo saber:

“Valoro mucho tu opinión y tus consejos. Para mi es muy importante saber que puedo contar contigo cuando tengo un problema. Esta vez, sin embargo, te comparto mis preocupaciones porque hablar contigo me hace sentir bien. Sólo te pido que me escuches y que trates de comprenderme”.

Depende de ellos atender a nuestra petición y entender que a veces nos bastará con un “sé como te sientes”, eso es todo. Y que otras veces, cuando queramos una solución, pediremos consejo.

Tomar conciencia de las discrepancias en los estilos de comunicación hace más fácil negociar las diferencias. En nuestras manos está poner más atención en la metacomunicación
la forma como nos comunicanos e introducir los cambios que consideremos oportunos para mejorar nuestras relaciones.


Referencias


(1) Lillian Glass, He Says, She Says: Closing the Communication Gap Between the Sexes. NY: Putnam Publishing Group, 1993.

(2) Deborah Tannen, You Just Don't Understand. Women and men in conversation. Ballantine Books; Reprint edition, 1991.

(3) La genderlect es la teoría que sostiene que existen diferencias de género en la comunicación y que defiende el estudio de estas diferencias para superar conflictos comunicacionales.

(4) Un metamensaje es un mensaje sobre el mensaje. La mayor parte de las frases tienen dos niveles de significado. El primer nivel es la información básica que se comunica con palabras y oraciones. El segundo, el metamensaje, comprende las actitudes y los sentimientos de la persona que comunica.

Tannen sugiere que las mujeres son más sensibles al poder comunicativo del contexto, mientras que los hombres tienden a centrarse más en los mensajes aislados de los factores situacionales. Cuando se produce una falta de comprensión sobre los metamensajes, las mujeres acusan a los hombres de ser “insensibles” y los hombres culpan a las mujeres de “leer cosas” en lo que ellos dicen.

 
 


Esta e-zine está bajo una
Lincencia Creative Commons