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Este
libro nos ofrece tres miradas distintas sobre las estrategias para
afrontar los cambios en la vida de las mujeres de mediana edad.
Las miradas de Clara Coria, Anna Freixas y Susana Covas, tres mujeres
con una extensa trayectoria profesional y mucho que contar.
Primera parte. Otra vida es posible en la edad media de la vida
Clara
Coria, psicóloga y terapeuta, —autora de El amor
no es como nos lo contaron, El dinero en la pareja
y Las negociaciones nuestras de cada día—aborda
en este libro los cambios que tienen lugar en la vida de las mujeres
de mediana edad cuando los hijos e hijas ya han crecido y la pareja
deja de ser la que había imaginado en su juventud. Es en
ese momento, dice, cuando se vuelve más que nunca necesario
ponerse en contacto con los propios deseos.
La propuesta de Clara Coria es que nos convirtamos en protagonistas
de los cambios para poder articularlos y para evitar ser arrastradas
y sometidas por ellos:
“Gran parte de los cambios a los que
la vida nos enfrenta son inevitables y nos trascienden, por ello
la pretensión de frenarlos resulta inviable. Mi propuesta
consiste en aliarnos con los cambios y tomar posesión de
ellos, que es, a mi entender, la mejor manera de vencer al tiempo.
En lugar de perder tiempo tratando de negarlos propongo aprovechar
el tiempo para extraerle todo lo que aún puede darnos. Tomar
posesión de los cambios significa, entre otras cosas, acompañar
su devenir asumiéndonos como protagonistas en vez de ser
sorprendidas, arrastradas o aplastadas por ellos. En otras palabras,
liderarlos en lugar de ser lideradas”
La autora describe los desprendimientos que se producen en esta
“segunda vida” de las mujeres:
(a) El desprendimiento
de los hijos ya crecidos, lo que invita a establecer otro vínculo
que posibilite un intercambio solidario en lugar del tradicional
intercambio incondicional de madres a hijos
(b) El desprendimiento del
ideal ilusorio de pareja para vivir los intercambios afectivos con
la libertad de ser “como una es” y aceptar al otro también
“como es”.
(c)
El desprendimiento del protagonismo en el que la mujer ocupaba
el centro de la escena, rodeada de la prole, para construir otro
protagonismo que gire en torno a proyectos propios.
Segunda parte. La edad escrita en el cuerpo
y en el carné de identidad
Anna freixas, profesora de psicología evolutiva de la Universidad
de Córdoba, analiza los cambios físicos que experimentan
las mujeres de mediana edad y propone estrategias para reconciliarse
con ellos y para hacer frente al imperativo de belleza que dictan
los mandatos de género.
Con
su refrescante sentido del humor, desvela de qué manera los
estereotipos y mitos relacionados con el cuerpo, la belleza, la
sexualidad y la salud femenina obligan a la mujer a ocultar su edad
real y parecer lo que no es, apabullada por el mito de un envejecimiento,
que sólo alude a deterioro, enfermedad e invisibilidad:
“Tenemos un edadismo incrustado en la
parte de atrás del cerebro de tal manera que nos encanta
que nos digan que estamos muy bien para nuestra edad, sin que efectuemos
una lectura crítica de o que tal frase significa. En realidad
nos están diciendo que estamos ante un hecho extraordinario,
que lo que nos ocurre es la excepción que confirma la regla.
Porque lo que se espera a nuestra edad es que estemos hechas una
ruina, un horror. La norma es la catástrofe. Cuando nos dicen
“estás muy bien para tu edad” deberíamos
detectar, también el estereotipo oculto subyacente en la
frase que no se dice:… pero se supone que no deberías
estarlo”.
La autora sostiene que estamos en condiciones de desdramatizar el
envejecimiento y de abogar por una mayor libertad del cuerpo. Rompe
con muchos de los estereotipos vigentes sobre la menopausia o —utilizando
sus palabras— la “miedo-pausia”. Lejos de concebirla
como algo terrible, nos invita a descubrir sus numerosas ventajas:
"Es un momento de gran crecimiento interior
y somos, por tanto, capaces de poner más distancia emocional
ante los hechos que nos ocurren. (...) Tenemos un mayor dominio
de nuestras emociones, somos capaces de minimizar y relativizar
los problemas, sentimos mayor serenidad, equilibrio y fortaleza
interior; menor impulsividad. En definitiva, esta tranquilidad nos
permite sentirnos más a gusto con nosotras mismas".
Reconocer y aceptar el nuevo cuerpo, sus posibilidades y límites,
requiere —según la autora— no sólo una
reflexión individual sino una elaboración colectiva.
“Necesitamos oír muchas narrativas sobre el hacernos
viejas, de manera que podamos identificar pedazos de nosotras mismas
aquí y allá, encontrado, haciendo espacios de libertad.”
Tercera parte. Los cambios pendientes
La tercera parte, a cargo de Susana Covas, empresaria y formadora,
se relaciona con los cambios que continúan pendientes en
la vida de las mujeres de diferentes edades y diversas experiencias
existenciales. La autora distingue los cambios auténticos
de los pseudocambios —las transformaciones que no son tan
profundas como aparentan— y reclama que las mujeres aprovechen
esta etapa de sus vidas para asumir el protagonismo perdido.
Para ello desarrolla la “metáfora del balón”
aludiendo al lugar existencial de la mujer cuya función principal
es “habilitar el juego de los demás”. Propone
un cambio de juego en el que las mujeres y sean jugadoras, en lugar
de balón:
“Ser jugadora es ocupar un lugar existencial totalmente diferente,
en el que cambia de sentido y contenido toda nuestra vida. Incluyendo
nuestras prácticas amorosas. Significa ser una persona con
necesidades y deseos propios y derecho a satisfacerlos. (…)
Significa participar activamente en el diseño del “juego
al que se va a jugar”. Significa disfrutar del amor a sí
misma, del que se da a los demás y del que se recibe del
resto. Significa poder ser amada, valorada y reconocida, sin tener
que ofrecer servicios como moneda de intercambio.”
Un libro valiente y trasgresor que expresa los malestares silenciados
de muchas mujeres, responde a muchos interrogantes y ofrece alternativas
concretas de acción. |
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