Una
calurosa tarde de verano en Coleman, Texas, una pareja
y sus suegros están tomando limonada y jugando
al dominó cómodamente en el porche de su
casa. La conversación fluye lentamente al ritmo
de las aspas del ventilador, que trata de mitigar una
temperatura de más de 40 grados.
El
suegro propone hacer un viaje a Abilene, ciudad situada
a 80 km. para comer en una cafetería en la que
han estado anteriormente. Su hija dice: "Es una gran
idea" (pese a tener reservas porque el viaje sería
caluroso y largo). Su marido, pensando que sus preferencias
no coinciden con las de los demás dice: "A
mí me parece bien. Sólo espero que tu mamá
tenga ganas de ir." La suegra dice a continuación:
"¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que
no voy a Abilene!"
El
viaje es caluroso, polvoriento y largo. Cuando llegan
a una cafetería, la comida es mala y vuelven agotados,
cuatro horas después.
Uno
de ellos dice, con un cierto tono irónico: "¿Fue
un gran viaje, no?". La suegra responde que, de hecho,
hubiera preferido quedarse en casa, pero decidió
seguirlos sólo porque los otros tres estaban muy
entusiasmados. El marido dice: "No me sorprende.
Sólo fui para satisfacer al resto de ustedes".
La mujer dice: "Sólo fui para que estuviesen
felices. Tendría que estar loca para desear salir
con el calor que hace". El suegro después
refiere que lo había sugerido únicamente
porque le pareció que los demás podrían
estar aburridos.
El
grupo se queda perplejo por haber decidido hacer un viaje
que nadie entre ellos quería hacer. Cada cual hubiera
preferido estar sentado cómodamente, pero no lo
admitieron entonces, cuando todavía tenían
tiempo para disfrutar de la tarde.
Sorprendente
¿verdad?. Ninguno expresa sus preferencias. Es
más, todos comunican lo contrario de lo que realmente
desean. Cuando alguien finalmente se arriesga a decir
lo que piensa –aunque sea de forma irónica–
se abre la caja de Pandora. Nadie quería ir a Abilene.
Todos
dieron por hecho que a los demás les apetecía
hacer ese viaje y que tenían que estar contentos
por ello, en lugar de arriesgarse a expresar sus propios
deseos y mostrar su desacuerdo. Esta decisión produce
un resultado negativo. Se sienten frustrados, enfadados
e insatisfechos porque han hecho algo que no querían:
un viaje caluroso y polvoriento.
¿Cómo
es posible que cuatro personas se pongan de acuerdo para
hacer algo que en realidad no desean? En el ámbito
de la psicología este comportamiento se explica
según la teoría de la “conformidad
social”. Esta teoría sugiere que los seres
humanos a menudo les cuesta actuar de una forma contraria
a la tendencia del grupo; a lo que piensan que quieren
los demás.
En
el ámbito de la empresa esta historia se utiliza
para analizar la gestión del acuerdo. En realidad,
todos están de acuerdo pero no comunican sus sentimientos
y acaban negando el acuerdo que no saben que existe entre
ellos. Ésta es la gran paradoja: la falta de
correspondencia entre la versión privada y la versión
pública de la realidad.
Esta
historia pone de manifiesto algunos de los problemas y
de las interferencias que suelen darse en la comunicación.
Aquí tenéis algunas de ellas:
Interpretar y hacer presuposiciones: Todos los
miembros de la familia de Coleman presuponen. Ésta
es una de las principales trampas de la comunicación.
Emitir conclusiones a partir de nuestras presuposiciones
sobre las que creemos que son las intenciones y deseos
del otro.
Atraparse en los miedos y las fantasías
negativas. Con la mente llena de pensamientos
negativos sobre lo que podría suceder si manifestasen
sus deseos y opiniones, los individuos actúan muy
conservadoramente como grupo. Evitan correr riesgos y
por eso no dicen lo que piensan abiertamente. El miedo
a sentirse aislado y/o la censura les lleva a decir sí,
cuando en realidad quieren decir NO.
La necesidad de aprobación. Ésta
es una de las razones que nos lleva a silenciar nuestros
propios deseos y opiniones. Para evitar la desaprobación
y por complacer a los demás estamos dispuestos
a hacernos autosabotaje. Poco importa que no dispongamos
de la información necesaria para saber cuáles
son los auténticos pensamientos e intenciones del
resto del grupo.
|