Si no puede visualizar bien este documento, por favor, visite http://www.mproactiva.com/pages/las_horas_03_2006.htm
 

 

Marzo de 2006

   
 

Por qué "trabajar duro" no es suficiente

Hace poco una amiga me comentaba que las mujeres somos como pequeñas hormiguitas. Me recordó aquél dicho de que “trabajamos el doble de duro para ser consideradas la mitad de buenas”.

A pesar de tener muchas pruebas en contra, aún no hemos desterrado el mito de que para tener éxito hay que trabajar duro. La lingüista Deborah Tannen aporta datos en este sentido. En su libro Talking from 9 to 5: Women and men in the workplace: language, sex and power (1) explica que es mucho más probable que las mujeres, y no los hombres, piensen que sólo con trabajar mucho y hacer un buen trabajo progresarán y alcanzarán el éxito.

Es curioso cómo esta creencia todavía está tan arraigada. Sabemos que la gente no es contratada y promocionada sólo porque trabaje duro. La efectividad tiene más valor que la cantidad de trabajo realizado o el tiempo invertido. Ésta es una de las asignaturas pendientes en nuestro país: trabajar mejor en lugar de trabajar más. Algo que en determinados contextos sociolaborales me temo que sólo se va a conseguir imponiendo una estructura externa: unos horarios laborales más racionales.

Mientras las mujeres estamos ocupadas trabajando duro, los hombres piden las cosas que quieren, negocian más y consiguen mejores resultados. L. Babcock y S. Laschever (2) muestran, a partir de ejemplos bien documentados, cómo los hombres adoptan un enfoque más activo que las mujeres para conseguir lo que quieren. ¿Cómo lo hacen? Pidiendo. Las mujeres, en cambio, tienden a aceptar lo que se les ofrece en lugar de pedir. Este comportamiento está relacionado, según las autoras, con la percepción que tienen las mujeres de que unas fuerzas externas controlan sus vidas. Y es que las fuerzas sociales se han encargado de hacer meticulosa y concienzudamente su trabajo.

A las mujeres les cuesta más hacer públicos sus logros. Confían en que a través de su trabajo se ganarán el reconocimiento que se merecen y que los demás serán justos con ellas. La realidad, sin embargo, es desalentadora. Es ingenuo esperar que los demás se den cuenta de lo buenas que somos y nos recompensen por ello. Tenemos suficientes pruebas –ya– para saber que no es así. Para que reconozcan nuestros méritos, tenemos que hacerlos visibles. De lo contrario podemos quedarnos arrinconadas en una esquina de la oficina haciendo fotocopias eternamente.

Si el reconocimiento que anhelamos no llega a través del “trabajo duro” es hora de cambiar lo que hacemos. Para empezar, propongo que nos despidamos de la ética protestante del trabajo cuya sombra planea constantemente sobre nuestras cabezas. Ya hace tiempo que la “ética del trabajo duro” está siendo reemplazada por la “ética social” cuyos principios básicos son la creencia en el grupo como fuente de creatividad y el sentido de pertenencia. El trabajo duro –basado en el esfuerzo individual– no es el modelo que mejor casa con esta ética social. Sí lo es, en cambio, un trabajo de dentro hacia fuera en el que dediquemos tiempo y energía a crear redes, mantener contactos; y trabajar proactivamente para hacer visibles nuestros méritos. Todo ello, sin perder de vista la calidad.

En este primer ejemplar de la nueva edición de Las Horas os invito a reflexionar sobre la importancia de construir relaciones y de ganar visibilidad por encima del “trabajo duro”. Os animo, también, a que me hagáis llegar vuestros comentarios para que, entre tod@s, podamos continuar creciendo.

         
     
Maria Pallarés
Coach Personal
     

mariapallares@mproactiva.com
:: www.mproactiva.com :: Tel. 34 93 5922936
Rambla Sant Jordi, 124, 4º 3º 08291 Ripollet (Barcelona)
 
 
Ellas tienen la palabra
¿Sabe tu jefe el fantástico trabajo que estás haciendo? ¿Sabrá alguien cuáles han sido tus logros si tu supervisor abandona la empresa o es promocionado? Si no has contestado que sí a estas preguntas, entonces es que no estás haciendo un buen trabajo de marqueting personal.

Lois Frankel, coach ejecutiva y autora de varios bestsellers revela, en su libro Nice Girls don’t get the corner office (3), por qué algunas mujeres ascienden en sus carreras y otras se estancan definitivamente. En este trabajo divulgativo propone numerosos ejemplos de cómo las mujeres nos hacemos autosabotaje inconscientemente, perpetuando comportamientos que nos restan poder.

Algunos de estos comportamientos son: el exceso de modestia, la tendencia a subestimar nuestras capacidades y a no hacer públicos nuestros logros; la resistencia a hablar en público; o el hábito de trabajar demasiado duro, en lugar de construir relaciones y mantenerlas.

Esta autora hace especial hincapié en las dificultades que las mujeres tienen para promocionarse, debido a la educación que han recibido desde la infancia y al peso de los estereotipos de género. Desde edades muy tempranas a las chicas se les enseña que no es femenino hablar públicamente de sus logros. En cambio, a los chicos se les anima a que lo hagan con orgullo. Depende de nosotras cuestionar estas creencias caducas que no nos sirven para alcanzar los resultados que deseamos.

Para combatir el autosabotaje y tener éxito en el trabajo, Lois Frankel propone cambiar viejos comportamientos y desarrollar nuevas habilidades. Aquí tienes algunos de sus consejos:

En lugar de trabajar duro, sin descansar, date un respiro cada dos horas. La sensación de estar siempre desbordada o corriendo no es indicativa de efectividad, sino todo lo contrario.

Si alguien te delega una tarea que no te corresponde, recuerda que tienes derecho a decirle que no. Evita la tendencia a querer resolver el problema por ellos. Es su problema, no el tuyo.

En lugar de ser la última en dejar la oficina, date permiso para relacionarte más. Los expertos dicen que deberíamos invertir el 5% de nuestro día construyendo relaciones.

No esperes a que te den lo que te mereces, pídelo. Si esperas pacientemente a ser reconocida no conseguirás lo que deseas.

Considerar el trabajo como un mercado. En este mercado el producto eres tú. Crea una marca personal identificado qué te distingue de los demás y haz marqueting personal de tus rasgos distintivos.

Da a tus logros la importancia que se merecen. No te quites méritos. Hacer que las cosas parezcan fáciles cuando han requerido un esfuerzo hercúleo no es una buena estrategia de marqueting personal. Destierra definitivamente la frase: “En realidad, no ha sido nada…”

Cuando alguien te haga un cumplido, mira a la persona a los ojos y responde simplemente con un “gracias”. No empieces de nuevo a quitarte méritos o a restarle importancia al comentario.

Haz una base de datos una colección de cumplidos de los que te sientas orgullosa: notas de agradecimiento, informes positivos... para echar mano de ellos en los momentos bajos.


Está en tus manos... hacer una red de contactos
La pregunta no es como decía Hamlet, ser o no ser, sino “pertenecer o no pertenecer"
Hannah Arendt
Las mujeres van al trabajo, hacen bien sus tareas y piensan que eso es suficiente para evitar el descarrilamiento de su carrera. Cuando los chicos se ponen a hablar de fútbol en el pasillo o a la salida de la oficina, piensan, ¡oh, qué pérdida de tiempo: siempre hablando de fútbol, con la cantidad de trabajo que hay que hacer!. Sin embargo, los chicos que se quedan hablando de fútbol o que se van a jugar a golf los fines de semana con el jefe están construyendo relaciones que después trabajarán para ellos. Cuando surja alguna oportunidad es probable que el jefe se la ofrezca a ellos.

¿Te sientes identificada con este mini-relato? No todas las mujeres piensan o actúan como en el ejemplo. Es una generalización. Un recurso que hemos escogido voluntariamente para reflexionar sobre la importancia de construir y mantener relaciones. El éxito profesional –entendido en sus diferentes manifestaciones– no depende tanto de nuestros conocimientos o de lo duro que trabajamos como de la forma de relacionarnos con los demás y del lugar que ocupamos dentro de este conjunto de relaciones. Tu trabajo incluye orientarte a las relaciones o, utilizando el concepto de moda:hacer networking.

Networking (networ=red) significa construir una red de contactos o personas que comparten intereses, inquietudes y afinidades. En el ámbito laboral cada vez es más frecuente asistir a “encuentros de networking” para relacionarse con otros profesionales, compartir recursos y experiencias, actualizar conocimientos, identificar oportunidades y establecer posibles vías de colaboración.

A pesar de la importancia del networking, todavía hay personas reacias a practicarlo debido al peso que todavía tienen algunos prejuicios y falsas creencias. A continuación recogemos algunos de los prejuicios más comunes, según Andrés Pérez (4), experto en desarrollo de marcas personales:

Networking significa utilizar a las personas. Crear una red de contactos no tiene nada que ver con aprovecharse o utilizar a las personas. No hay que olvidar el espíritu del networking es establecer relaciones duraderas y desarrollar contactos sólidos.

Cuando necesite algo, ya me buscaré la vida. Desgraciadamente, necesitas la red antes de que eso ocurra. Crearla es un proceso continuo, no un hecho concreto en el tiempo.

Networking es conocer gente e intercambiar tarjetas. En parte es así pero superficialmente. Las relaciones se construyen mediante intercambios sinceros, genuinos y de confianza.

Ya he creado mi red. Ahora la tendré siempre que la necesite. Las relaciones requieren cuidado y desarrollo. Sin un mantenimiento continuo, las redes se debilitan y mueren.

Es embarazoso pedir ayuda. Piensa más bien en lo contrario. Mucha gente disfruta ayudando, especialmente cuando ven una posible reciprocidad en el futuro.

Cuando haces bien tu trabajo, los contactos no son importantes. ¿Cuánta gente sabe lo que haces? Si tienes amig@s que te ayuden, tu visibilidad aumentará y podrás ser percibid@ de forma efectiva.

Es imposible encontrar a la gente apropiada. Mediante Internet y la participación activa en asociaciones y eventos, con poco esfuerzo se puede llegar muy lejos.

Identificar y cuestionar estas creencias y otras similares es el primer paso para empezar a hacer networking. ¡Está en tus manos ampliar tu red de contactos y conseguir una mayor visibilidad!

En el número del mes de mayo compartiremos más recursos sobre marqueting personal y networking. Hasta entonces, os invitamos a que vayáis practicando.

Oportunidades para pasar a la acción

Si quieres trabajar de forma práctica las habilidades de marqueting personal, relación interpersonal y networking, te recomendamos la siguiente iniciativa:

1r Encuentro de Personal Branding y Networking, 8 de Abril, en Barcelona

Referencias

(1) Tannen, Deborah. Talking from 9 to 5: Women and men in the workplace: language, sex and power. Harper Paperbacks; Reprint edition, September 1, 1995.
(2) Babcock, Linda; Laschever, Sara. Las mujeres no se atreven a pedir. Saber negociar ya no es sólo cosa de hombres. Editorial Amat, 2005.
(3) Frankel, Lois P. Nice girls don’t get the corner office.101 unconscious mistakes women make that sabotage their careers. Time Warner Book Group, Nueva York, 2004.
(4) Pérez, Andrés. El conocimiento ha muerto, viva las redes sociales. Revista de la AEC . http://www.consultoras.org/frontend/plantillaAEC/noticia.php?id_noticia=4262

 


Esta e-zine está bajo una
Lincencia Creative Commons