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2004-2005 de mproactiva |
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Cuenta
la leyenda que estaban homenajeando a Sun Tzu por una serie
de victorias brillantes, cuando se jactó de que no
había nadie a quien él no pudiera transformar
en un guerrero extraordinario. "¿nadie?"
le preguntó el emperador. "¿Ni siquiera
mis hermosas concubinas?" "Ni siquiera ellas",
insistió Sun Tzu. De modo que a la mañana siguiente
reunió a las doce mujeres en el patio real y comenzó
a enseñarles a marchar. Las puso en fila y ladró
sus órdenes. Pero a las concubinas les pareció
ridículo ponerse de pie todas juntas como si fueran
árboles o prestar atención a un tonto que les
gritaba. Empezaron a reírse y a moverse por todas partes
según su voluntad. Después de pasar toda la
mañana sin conseguir ningún resultado, Sun Tzu
fue a ver al emperador y, humillado, le confesó su
fracaso. Dijo que las concubinas eran demasiado estúpidas
para aprender el arte de la guerra. No cayó nunca en
la cuenta de que fueron ellas, con su capacidad para superarlo,
las que lo derrotaron por primera y única vez. (1)
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Las
mujeres mantenemos una compleja relación con el dinero.
Es bastante habitual que no tengamos el dinero que nos gustaría,
que no ahorremos lo suficiente o que depositemos la responsabilidad
de gestionarlo en manos de otra persona a menudo en
un hombre. Diversos estudios sugieren que las mujeres
temen el dinero porque en realidad lo que temen es el poder
y el control que representa.
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Una mujer que nunca se preocupa por su situación financiera,
que siempre está en bancarrota o pendiente de sus facturas,
es alguien que no se hace cargo de una de las áreas fundamentales
de su vida: su bienestar económico. Si somos conscientes
de la importancia de ser financieramente independientes ¿por
qué no dirigimos nuestras acciones de una forma más
inteligente? |
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Entre
otras razones, porque somos deudoras de la educación
recibida. A lo largo de nuestra vida hemos recibido múltiples
y contradictorios mensajes. Por un lado se nos ha enseñado
el valor del dinero y la necesidad de gastarlo y ahorrarlo con
sabiduría y prudencia. Por otro lado, se nos ha enseñado
implícita o explícitamente que es igual de importante
ser buena, amorosa y cuidar de los demás; que nuestros
roles reales giran más en torno a las relaciones que
en torno al dinero. |
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Tal y como sugiere Lois P. Frankel (2), estos factores explican
que las chicas limiten su interés por adquirir riqueza
y también su capacidad de adquirirla. Según esta
autora, las mujeres: |
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1. |
No
nos vemos a nosotras mismas haciéndonos ricas. |
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2. |
Nos
preocupa más representar nuestros roles de acuerdo con
las expectativas sociales, que adquirir riqueza. El dinero es
uno de los instrumentos de poder, y a muchas chicas no se les
ha ensañado a ser poderosas, sino a ser buenas. |
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3. |
No
desarrollamos las habilidades necesarias para tomar sabias decisiones
financieras y no nos comprometemos con las acciones y las conductas
que finalmente nos conducirían a la riqueza. |
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¿Significa
esto que no podemos conseguir riqueza por nosotras mismas? ¡No!
Significa que normalmente tenemos aquello en lo que ponemos
nuestra atención. Si no pensamos en el dinero, probablemente
no conseguiremos dinero. En Nice Girls Don't Get Rich,
Lois P. Frankel utiliza la expresión "ser rica"
como una metáfora para referirse a la importancia de
vivir la vida que quieres vivir, sin tener que preocuparte por
el dinero. No es la cantidad de dinero que tienes lo que importa,
sino la habilidad de actuar con independencia, lo que define
una vida rica. Y, nunca tendrás ese tipo de vida, si
no empiezas a pensar y a actuar como una persona rica. Para
Lois P. Frankel eso requiere, dos cosas: planificación
financiera y pensamiento financiero. ¿Cómo
te manejas en estas áreas? |
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Nadie
va a venir a rescatarnos o a liberarnos de nuestros responsabilidades
económicas. La figura del "papá protector"
es un anacronismo. Las estadísticas dicen que incluso
en el caso de que consigamos un "buen hombre" que
nos mantenga, ese hombre seguramente morirá antes que
nosotras (por la diferencia en la esperanza de vida), así
que debemos hacernos a la idea de que nos corresponde a nosotras
ejercer nuestro propio poder y planificar nuestro futuro
financiero. |
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Mi
corazón es como un jarrón chino; tiene muchas
grietas pero jamás se rompe |
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La
gitana Rose Lee |
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En
los últimos tiempo Sun Tzu y Maquiavelo son dos personajes
de máxima actualidad. Sus ardides y estratagemas han
sido rescatadas en el mundo de la empresa, en numerosos tratados
sobre el "arte de la guerra". Al igual que Maquiavelo
enseñó al Príncipe a aprovechar el conflicto
para obtener el control, Harriet Rubin (3) se inventa a la Princesa
para enseñar a las mujeres en un tono semiliterario
cómo pueden aprovechar sus armas específicas como
una nueva estrategia de poder. |
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A
diferencia del Príncipe de Maquiavelo o de Sun Tzu, que
recomiendan "desconcertar, engañar y disimular",
la Princesa usa la verdad y su propia vulnerabilidad como arma: |
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"El
poder es lo contrario a mandar y controlar. El poder ni manda
ni controla. Te introduce en el conflicto, te deja abierta
y desarmada frente a lo que venga: tu vulnerabilidad es tu
poder. En definitiva, tus propios deseos son más poderosos
que cualquier complot, o trampa, o sabotaje que intentes tenderle
al enemigo".
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En
la vida de la Princesa la paz llega una y otra vez en medio
de la acción. La princesa en paz se encuentra en el ojo
del huracán. Su arte consiste en hallar estos momentos
y en mantenerlos; ella sabe que no duran eternamente, pero que
vuelven. |
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"Buda
dice que la paz se consigue sustrayéndote a tus deseos
o calmando tu agitación. La paz, cantan los coros, es
el león que descansa junto al cordero.(...) Las princesas
viven con la emoción, con el estímulo: ¿podré
hacer esto? ¿conseguiré aquello? No quieren renunciar
a su naturaleza de león; ¡se aburren de descansar
junto a los corderos! Para la princesa, la paz es diferente:
es tranquilidad, arrojo y libertad, las tres cosas juntas".
(...) |
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"La
paz no es la ausencia de guerra, sino el tiempo que transcurre
entre las batallas, y de ellas depende. No está separada
de la guerra. La paz en la cual prosperan las princesas es una
paz inquieta. Es lo que siente el corazón después
de una gran excitación: esa sensación de saciedad,
de certeza, cuando desaparecen todas las preocupaciones del
mundo y ocupa su lugar la belleza, que se alza perezosamente
como la espuma blanca. Es la sensación de que todo fluye
después de haberse esforzado. La paz llega en medio de
la refriega." |
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(1)
Fragmento extraído de Harriet Rubin (2) Maquiavelo
para mujeres. Las mujeres que triunfan no respetan las normas;
se burlan de ellas. Editorial Planeta, Barcelona, 1997 |
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(2)
Lois P. Frankel, Ph.D. Nice Girls Don't Get Rich: 75 Avoidable
Mistakes Women Make with Money.
Warner Business Books, mayo, 2005. |
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(3) Harriet Rubin, obra citada anteriormente. |
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