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En
su último libro, José Luis Trechera (1) analiza la
cultura de la aceleración y la prisa en la que estamos inmersos
en la cultura occidental y nos ofrece algunas claves para gestionar
el tiempo de una forma eficaz y reflexiva. La contraportada dice
así:
Utilizamos
el símil de la tortuga para interrogarnos sobre los estilos
de vida actuales. En la cultura del “primer mundo” ser
lento es sinónimo de torpe, ineficaz, tonto o inútil.
Se impone la rapidez y la impaciencia, todo debe estar disponible
“al momento.” Así, una espera de 15 segundos
en el ascensor se hace casi insoportable o por mucha alta velocidad
de la que disponga, nos enerva que no aparezca rápidamente
una página en internet.
Trechera describe
los efectos que provocan en el ser humano la enfermedad de la prisa,
la adicción al trabajo, el estrés, el síndrome
de burnout y sugiere alternativas para intentar cambiar de rumbo,
siguiendo los planteamientos del movimiento Slow (2).
Entre ellos,
destacamos su decálogo La calma es oro:
1.
Cambiar
el reloj por la brújula: tener un norte claro.
2.
Convertirse
en el protagonista de la propia historia: poner los medios.
3.
Aprender
a conocerse: fortalezas y debilidades.
4.
Saber priorizar: jerarquía de valores.
5.
Saborear el presente: carpe diem.
6.
Saber perder el tiempo: ganar en calidad de vida.
7.
Darle tiempo al tiempo: la creatividad necesita tiempo.
8.
Saber
simplificar: soltar lastre.
9.
Saber ser paciente y perseverante: ser proactivo y no reactivo.
10.
Saber vivir: ser positivo y tener sentido del humor.
Frente a una cultura infectada por el virus de la prisa, desenvolverse
con lentitud no tiene por qué asociarse a pensar o vivir
con desidia o apatía –dice Trechera. Lo importante
y fundamental es, según el autor, saber cómo hacer
un buen uso de esa lentitud.
Quizás lo básico no sea ser tan lento, sino actuar
con talento. He ahí la sabiduría de la tortuga:
caminar sin prisa, pero sin pausa.
¡Una lectura altamente recomendable!
(1) José Luis Trechera es profesor de Sociología y
Psicología del Trabajo en ETEA, la Facultad de Ciencias Económicas
y Empresariales de Córdoba.
(2) El movimiento Slow –lento o tranquilo- parte del supuesto
de que la serenidad y la calma aumentan la calidad de vida. Uno
de los principales teóricos de este movimiento, Carl Honoré
expone las ideas de esta corriente en su libro Elogio de la lentitud.
RBA Libros, Barcelona, 2005 |
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