Núm. 4, Octubre de 2004 Números anteriores  
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De ahora en adelante, Las Horas pasa tener tres secciones:
1.
¿Sabías que...?; 2. Está en tus manos; 3. Ellas tienen la palabra.

Puedes acceder al apartado "Vale la pena leer" en nuestro sitio web desde la pestaña
Recursos>Textos para reflexionar> o, directamente, a través en este vínculo:
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Respondiendo a la petición de algunas de nuestras lectoras, en la e-zine incluiremos vínculos a las novedades de nuestro sitio web para que puedas acceder directamente a estos contenidos.

1. ¿Sabías que...? Aquí puedes leer las conclusiones de un estudio realizado recientemente por las Cámaras de Comercio entre 1.356 mujeres de 13 países europeos. Financiación y conciliación de la vida familiar son los principales problemas de las mujeres emprendedoras.

2. Está en tus manos. Continuamos con el monográfico sobre administración del tiempo que iniciamos en el número anterior. Te proponemos algunas pautas que te ayudarán a organizarte con eficacia.

3. Ellas tienen la palabra.¿Por qué mujeres bien formadas y con aspiraciones directivas no consiguen escalar en la pirámide organizacional de forma similar a como lo hacen los hombres? A. Ramos, E. Barbará y M. Sarrió reflexionan sobre ello y sobre los distintos estilos de liderazgo.
Las últimas novedades de mproactiva.com son:

1. En
Textos para reflexionar>Vale la pena leer. Te recomendamos Las tres es de la mujer exitosa, de Deborah Lagorreta, un libro extraordinario que se presta a múltiples lecturas.

2. En Artículos y entrevistas, encontrarás una entrevista a Charles Handy que se publicó en La Contra de La Vanguardia hace dos años y que hemos rescatado de nuestro archivo. Este ex-directivo de la Shell, profesor de la London School of Economics durante muchos años, presidente de la Royal Society of Arts, y doctor honoris causa por varias universidades, nos explica cómo lo dejó todo para llegar a ser una pulga. Actualmente es un escritor y orador independiente y se describe a sí mismo como filósofo social.
Para cualquier comentario o sugerencia, puedes enviarnos un e-mail a: mproactiva@mproactiva.com

En una encuesta realizada recientemente por las Cámaras de Comercio entre 1.356 mujeres de 13 países europeos, se llega a la conclusión de que la financiación y la conciliación de la vida familiar son los principales problemas de las mujeres emprendedoras.

Las emprendedoras solicitan créditos por importes más bajos que los hombres cuando abren su empresa y eso las convierte en clientes poco atractivos para los bancos. La conciliación de la vida familiar y laboral es el segundo gran obstáculo a la hora de abrir una empresa según el 31,4% de las encuestadas, aunque este porcentaje se eleva hasta el 45% en la fase de consolidación del negocio.
El perfil de la mujer emprendedora en Europa es de una licenciada universitaria, menor de 35 años, que ha abierto su empresa con otro socio y tiene hijos. Su negocio es una microempresa en el sector en el que ha trabajado anteriormente por cuenta ajena durante unos años. Su motivación para convertirse en empresaria es su deseo de obtener más libertad y control sobre su vida profesional. Sin embargo, más del 60% de las encuestadas declaran que trabajan en torno a 60 horas semanales. Con el tiempo, sólo una de cada cinco emprendedoras termina formando parte de los órganos de toma de decisión de las empresas. La principal razón que evita que se impliquen en el nivel directivo es la falta de tiempo.
Pautas para organizarse con eficacia II

Cada día tiene veinticuatro horas, así que el tiempo de que disponemos no podemos cambiarlo, alargarlo, estirarlo o detenerlo. Lo que sí podemos hacer es organizarnos con eficacia para cumplir con nuestras obligaciones SIN DEJAR DE HACER lo que es importante para nosotras. Para lograr este objetivo os recomendamos que integréis en vuestras listas de tareas todas las áreas de vuestra vida holísticamente, en lugar de hacer "departamentos" de vuestro hogar, pareja, hijos, hijas, aficiones...

El modelo óptimo de organización personal no es arañar tiempo para trabajar más, o para ser más productiva; sino trabajar mejor para poder invertir más tiempo en aquellas áreas de nuestra vida que sabemos que son importantes para nuestro bienestar, pero que todavía siguen siendo deficitarias.

La clave para organizarnos de forma efectiva es saber qué es lo que tenemos que hacer en cada momento; qué es lo más importante, y qué es lo que nos permitirá alcanzar con mayor celeridad los resultados que deseamos. Ante todo hay que evitar anclarse en la queja y en los pensamientos del tipo "no tengo suficiente tiempo" y orientarse a la solución: ¿cómo puedo hacer un uso más eficiente de mi tiempo? ¿qué opciones o qué alternativas tengo? ¿cómo puedo ser más expeditiva?

No hay fórmulas ni recetas mágicas. Lo que funciona para unas no necesariamente funciona para todas. La manera de descubrir qué estrategia es la más adecuada en cada caso es experimentando, probando nuevas maneras de pensar y de hacer; evaluando y reevaluando constantemente.
Nuestros consejos:
1. Establece objetivos. Para evitar actuar a salto de mata y estar todo el día apagando fuegos es necesario planificar y establecer objetivos. Cuando tienes unos propósitos y unos objetivos definidos de forma clara y explícita es más difícil que malgastes el tiempo. Adquirirás un compromiso con las decisiones que has tomado sobre tu futuro a corto, medio y largo plazo; y eso evitará que reacciones de forma impulsiva ante los acontecimientos a medida que se vayan presentado.
Elabora una buena lista de cosas que hacer y, también, de todo aquello que es importante para ti y que NO ESTÁS HACIENDO: ejercicio, formación, cuidado personal... Tómate en serio tus deseos y define tu espacio personal y tu tiempo libre, a ser posible a diario. Si sabes que hacer deporte es bueno para ti, que te ayuda a sentirte bien, a dormir profundamente y a cargar las pilas... no dejes de hacer esta actividad aunque se te acumule trabajo o te surjan imprevistos de última hora.
Si tu espacio libre personal es invadido o se ve amenazado por los demás, reinvidica tus derechos hasta que tú misma y los demás los acepten. Cuanto más dispuesta estés a renunciar a tus actividades y a tus objetivos personales para satisfacer las exigencias de los demás, más atrapada te sentirás.
2. Prioriza. Determina qué tareas y qué acciones son las más importantes. En este punto es fundamental saber diferenciar lo urgente de lo importante (1). Las tareas urgentes vienen determinadas por las presiones y exigencias externas (llamadas, interrupciones, emergencias...) y no acostumbran a producir resultados. En cambio, las tareas importantes son las que te permitirán avanzar hacia tus metas.
A veces estamos tan inmersas en nuestro trabajo que ni siquiera nos detenemos a pensar si lo que estamos haciendo es lo más apropiado para alcanzar los resultados que deseamos. Otras veces, aunque sabemos qué es lo más importante, hacemos lo que nos resulta más fácil porque tenemos un bajo umbral de tolerancia a las actividades desagradables; las vamos retrasando día a día, hasta que no disponemos de más tiempo y entonces las tenemos que hacer a toda prisa y de cualquier manera.
Si sabes elegir con sabiduría cuáles son tus prioridades, podrás centrarte en lo que es verdaderamente importante y no perderás el rumbo ante las disyuntivas que se te vayan presentando en el día a día. E. M. Gray (2) apunta que el denominador común de las personas de éxito es que todas empiezan por lo primero; hacen aquellas cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer. Estas personas no dejan que las ramas les impidan ver el bosque; su visión global y su perspectiva de conjunto les permite saber qué es lo más importante en cada momento.
3. Céntrate en una sola tarea a la vez. Mientras estás haciendo algo, no debería distraerte nada más. Enfocarse en una sola cosa a la vez evitará que se resienta tu nivel de desempeño. A veces tenemos muy claro qué debemos hacer para obtener resultados pero por el camino descubrimos otras cosas que nos resultan más estimulantes y empezamos a dispersarnos y a saltar de una tarea a la otra.
Algunas personas están acostumbradas a hacer muchas cosas a la vez o comenzar nuevas tareas sin haber terminado las anteriores. Es posible que en algunos casos esta estrategia funcione, pero no suele ser así. Por lo general, cuanto más centrada estés, más resultados obtendrás. Trabaja de forma disciplinada y no te distraigas hasta haber completado al 100% la tarea que tienes entre manos. A medida que vayas consiguiendo resultados concretos, aumentará tu sensación de logro y autoeficacia.
4. Baja el listón. El mito de la superwoman —pareja y madre perfecta, profesional competente, amiga comprensiva... —que es capaz de llegar a todo y de hacerlo todo a la perfección ha pasado a la historia. Es un modelo que no nos interesa. Creerte que tienes que hacerlo todo a la perfección para no decepcionar a las personas de tu entorno te provocará angustia, estrés y sensación de desbordamiento.
Si eres muy exigente contigo misma, es posible que te convenga bajar algo el listón para hacer más accesibles tus objetivos. La manera de no caer en la trampa del perfeccionismo es asignar de antemano un tiempo determinado a cada tarea y una fecha tope, tal y como te sugeríamos en el número anterior. Si te consideras perfeccionista, piensa que es muy probable que lo que no está del todo bien para ti, sea bueno o incluso excelente para los demás. No pierdas nunca de vista cuál es la finalidad de lo que estás haciendo: supedita los medios y el tiempo invertido a la finalidad.
5. Estudia, evalúa y experimenta. Es muy importante que hagas una estimación realista del tiempo que te va a llevar cada tarea. A menudo pecamos de optimismo, sobrevaloramos nuestra capacidad de trabajo y pensamos que podemos hacer algo en mucho menos tiempo del que realmente requiere. Otras veces no somos lo suficientemente flexibles planificando y nos olvidamos de calcular un tiempo extra para los imprevistos que pueden surgir sobre la marcha. Saber el tiempo que requiere cada tarea es algo que se aprende con la práctica, la experimentación y la evaluación.
Te recomendamos que lleves un registro diario o semanal para analizar y calcular cómo empleas tu tiempo, tanto en el ámbito personal como laboral. Puedes dibujar una gráfica sectorial para representar el tiempo que dedicas a cada actividad, identificar ladrones de tiempo y puntos de fuga. A continuación, dibuja la que sería tu gráfica ideal: cómo te gustaría administrar tu tiempo. Con la información obtenida podrás diseñar un plan de acción que te permita ganar tiempo para destinarlo a aquello que es verdaderamente importante para ti. ¿Cómo? Delegando en familiares, compañeros y compañeras, subcontratando tareas, buscando apoyos puntuales, utilizando de forma eficaz el tiempo que no eres consciente que tienes: desplazamientos en transporte público, horas de avión, salas de espera, etc.
Si dedicas unos minutos diarios o semanales a evaluar si tus previsiones han sido ajustadas, cada vez te costará menos fijar de antemano el tiempo que requiere cada tarea. Tu rendimiento y tu bienestar aumentarán. Para acabar, no olvides que la forma como administras tu tiempo ha de estar alineada con tus objetivos; no se trata de hacer más, o de hacer por hacer, sino de hacer en la dirección correcta.
¿Por qué mujeres bien formadas y con aspiraciones directivas no consiguen escalar en la pirámide organizacional de forma similar a como lo hacen los hombres? Para responder a esta pregunta te invitamos a explorar las barreras que configuran el "techo de cristal" que obstaculiza el desarrollo profesional de las mujeres. Para ello, te recomendamos la lectura de un estudio realizado por A. Ramos, E. Barbará y M. Sarrió (3), del Institut Universitari de estudis de la Dona de la Universidad de Valencia, en el que se analizan las causas de la escasa presencia de mujeres en las posiciones más elevadas de las estructuras económicas, políticas y culturales.
A pesar de que muchas mujeres han conseguido introducirse en determinados niveles de las organizaciones, siguen sin lograr ocupar las verdaderas posiciones de poder explícito porque la cultura organizacional actúa en detrimento de la promoción laboral de las mujeres a través de varios procesos influidos por estereotipos y roles de género.

Según A. Ramos, E. Barbará y M. Sarrió, estos procesos son, principalmente:

1. Las reglas informales masculinas que existen en las organizaciones.
2. La política de selección de personal y desarrollo de carrera de los miembros de la organización.
3. La escasez de mentorización de mujeres.

4. La falta de políticas organizacionales tendentes a lograr un mayor respeto de la vida privada y de conciliación entre el trabajo y la familia.

Estas investigadoras analizan de qué manera los nuevos estilos de liderazgo que las empresas necesitan incorporar para adaptarse a un entorno económico y social globalizado, y en especial el liderazgo transformacional, son comunes a las características de la dirección femenina.
Defienden que, frente a los valores que caracterizan el estilo masculino —la jerarquía, el individualismo, la competitividad, el conformismo, la dominación y el control—, el estilo de dirección femenina se caracteriza por el trabajo en equipo, la dirección participativa, la toma de decisiones de forma racional y emocional simultáneamente, la comunicación y relación interpersonal, la cooperación, la consideración de las necesidades de los demás y la resolución de conflictos mediante el consenso.
Así, llegan a la conclusión de que el estilo de dirección "transformacional" centrado en las personas, horizontal y participativo es un valor en alza que, sin duda, beneficiará a las mujeres.
Aquí tienes un fragmento que hemos seleccionado de este artículo:
"La revalorización de las cualidades femeninas y la demanda de estilos transformacionales, en principio, abren las puertas de las organizaciones a las mujeres. Obviamente, no se puede afirmar que todas las mujeres posean estas cualidades femeninas transformacionales ni que todos los hombres carezcan de ellas. Pero sí parece confirmarse la existencia de un conjunto de características comunes entre las mujeres que no son tan representativas entre la población masculina. (...) El valor de la diversidad y de la heterogeneidad de género en los equipos de dirección y toma de decisiones puede contribuir a potenciar la igualdad de oportunidades, invocándola no sólo como un derecho, sino por el enriquecimiento que ofrece a la sociedad en general y a las organizaciones en particular".
Si te interesa este tema, la e-zine de noviembre será un monográfico sobre liderazgo y autoliderazgo.
(1) Sobre este punto te remitimos al bestseller de Steven R. Covey, Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Paidós Plural, Barcelona, 1997.
(2) E. M. Gray, The Common Denominator of success. También puedes leer: S. R. Covey, A.R.Merrill y R.R.Merrill, Primero lo primero, Paidós Plural, Barcelona, 1999.
(3) Amparo Ramos, Ester Barberá, Maite Sarrió "Mujeres directivas, espacio de poder y relaciones de género" Anuario de Psicología, vol 34, nº 2, junio 2003 pp. 253-266.
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