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2005 de Mproactiva |
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Junto
con Las Horas, Mproactiva distribuye una vez al mes un número
especial en el que tratamos algún tema que consideramos
puede ser del interés de nuestr@s lector@s. |
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En
este número reflexionamos sobre la importancia de Establecer
límites. |
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Los límites son necesarios para construir relaciones
sanas, para preservar nuestra individualidad y nuestra singularidad.
Sin embargo, a menudo éstos son violados por familiares,
amistades y compañeros. Por miedo a no ser queridas,
las mujeres tenemos más dificultades para identificar
cuáles son nuestros límites y para defenderlos
de forma asertiva. Aprender a establecer fronteras es un paso
necesario para convertirte en tu mejor amiga. Si tú
no te proteges, ¿quién lo va a hacer por ti?
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cualquier comentario o sugerencia, puedes dirigirte a: mproactiva@mproactiva.com |
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http://www.mproactiva.com/pages/E9_Establecer_límites.htm |
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Los
buenos vallados hacen buenos vecinos
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Robert
Frost (*)
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Uno
de los temas que surgen con más frecuencia en los procesos
de coaching es la dificultad que tenemos para establecer límites
personales; para trazar una frontera entre nosotras y los demás.
Por miedo a no ser queridas y a no gustar, a las mujeres nos
cuesta más defender nuestro territorio y nuestras necesidades.
Estamos dispuestas a ceder y a consentir para evitar el conflicto
y el enfrentamiento. De ahí que hagamos favores que en
realidad no queremos hacer y que dejemos que los demás
invadan nuestro espacio personal, nuestro tiempo y nuestra privacidad.
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Nuestra necesidad de aprobación es tal que muchas veces
estamos dispuestas a sabotearnos y a traicionarnos a nosotras
mismas para evitar caer antipáticas o parecer desagradables.
El precio que pagamos por ello es muy alto. Tolerar que trasgredan
constantemente nuestros límites nos desgasta, nos provoca
frustración y nos hace perder energía que necesitamos
para otros menesteres. |
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Los
límites son fronteras que no queremos dejar que los demás
crucen. Actúan como filtros que dejan pasar lo que consideramos
aceptable y que nos protegen de aquello que no estamos dispuestas
a tolerar. Cada persona tiene sus propios límites. Sus
formas y tamaños son variables. Algunos límites
son como muros de hormigón: infranqueables. Otros son
tenues, ligeros e incluso transparentes. |
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¿Dónde están tus límites? ¿Lo
sabes? ¿Qué haces si alguien te hace un comentario
grosero o una pregunta indiscreta? ¿Sabes defenderte
de la desconsideración y de la manipulación de
los demás? ¿Te sientes obligada a responder cualquier
pregunta que te hacen aunque no te apetezca contestar? ¿Cómo
te sientes si notas que alguien no está respetando tus
límites? ¿Qué haces para impedirlo? |
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Imagina
que tienes una amiga que empieza a llamarte por teléfono
con frecuencia, primero una vez al día, luego dos, tres...
hasta que acaba llamándote cuatro veces en un solo día.
Le haces saber que tienes mucho trabajo, pero eso no parece
ser un obstáculo para ella; la persistencia es una de
sus grandes virtudes. ¿Cómo decirle que respete
tus límites sin que se ofenda? Imagina que mantienes
una conversación con un profesional de tu sector que
te acaban de presentar en una comida. Al cabo de diez minutos,
empieza a hacerte preguntas indiscretas sobre tu vida privada
¿Te sientes obligada a contestar? Imagina que le explicas
un problema a un amigo. Éste se ofrece amablemente a
ayudarte, y empieza a tomar decisiones por ti hasta que un día
te das cuenta de que se ha metido en tu vida, en tu casa...
y que te está arreglando los armarios de tu habitación.
¿Qué hacer en estos casos? |
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Para
empezar, has de tener claro cuáles son tus límites:
hasta dónde estás dispuesta a dejar que lleguen
los demás. ¿Cómo quieres que te hablen
y que te traten? ¿Qué comportamientos consideras
aceptables y cuáles no? ¿Dónde está
la línea que no quieres que traspasen? Si alguien te
hace una pregunta personal o indiscreta que consideras inadecuada,
no tienes por qué responderla. Puedes elegir en cada
momento qué pensamientos y sentimientos quieres compartir
y con quién. No tienes por qué sufrir las consecuencias
de la desconsideración o de la falta de sensibilidad
de los demás. |
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Si
alguien trasgrede tus límites tienes derecho a decírselo
claramente. Si no lo haces es posible que pagues un precio demasiado
elevado. Le estarás comunicando al "intruso"
que su comportamiento es aceptable y, entonces, es probable
que sea reincidente. Aprender a establecer fronteras es un paso
necesario para convertirte en tu mejor amiga. Si tú no
te proteges, ¿quién va a hacerlo por ti? |
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Cuando defiendes esos límites de forma asertiva, con
firmeza y amabilidad, les comunicas a los demás cómo
quieres que te traten. La mayoría de las personas los
respetará, aunque siempre hay excepciones. Como dice
Anne Katherine (*) "algunas personas son como la hiedra:
intentan constantemente pasar por encima o a través
de nuestras fronteras". En estos casos es preciso estar
muy alerta y protegerlos de forma activa para que no sean
violados. Tu bienestar emocional depende de ello.
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Saber
establecer límites es básico para construir relaciones
sanas y satisfactorias. La dependencia emocional tiene sus raíces
en el hábito de quebrantar límites. Cuando dejo
que el otro trasgreda mis límites, estoy dispuesta a
que mi individualidad se diluya. En las relaciones de pareja
cuyos cimientos se han construido sobre este hábito es
posible que una de las partes esté dispuesta a renunciar
a sus propias opiniones y preferencias voluntariamente para
adoptar los puntos de vista del otro. ¿Por qué
suelen ser las mujeres las que están dispuestas a sacrificar
su propia individualidad por el supuesto bien de la pareja?
Sobre este punto hablaré en el próximo especial.
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De
momento, te dejo con las palabras de Anne Katherine, extraídas
de su libro, Límites (*), un trabajo publicado
en 1991 que Ediciones Obelisco ha tenido el acierto de rescatar:
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Los
buenos límites nos permiten definirnos a nosotros mismos.
Fomentan nuestra salud física y emocional y promueven
la recuperación. Los buenos límites producen relaciones
sanas. |
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La
verdadera intimidad es posible sólo entre dos personas
enteras y diferenciadas que tengan ambas buenos límites.
La dependencia se percibe como intimidad pero no lo es. |
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¿Cómo
puedes tener intimidad con una persona que se mezcla en ti?
La intimidad crece a medida que el otro te va conociendo igual
que tú vas conociéndole a él. Si la individualidad
de la otra persona cambia y desaparece, ¿cómo
podrás llegar a conocerla? Si tienes una conciencia temblorosa
de ti mismo, ¿cómo podrán conocerte los
demás? |
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A
medida que tus límites se definan, recogerás riquezas.
Si sabes lo que quieres, podrás conseguirlo. Si te conoces
a ti mismo, podrás implicarte en lo que es importante
para ti. Los amigos que respeten tus límites serán
las amistades que se fortalecerán. La verdadera intimidad
con una persona especial se volverá posible. |
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Un saludo afectuoso,
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Maria
Pallarés
Coach Personal
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Referencias |
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(1)
Anne Katherine, Límites. Donde tú terminas,
yo empiezo. Ediciones Obelisco. Barcelona, 2005 |
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