|
2004 de mproactiva |
|
 |
|
|
Junto
con Las Horas, Mproactiva distribuye una vez al mes un número
especial en el que tratamos algún tema que consideramos
puede ser del interés de nuestr@s lector@s. |
|
|
|
|
|
El
miedo es uno de los grandes obstáculos que se interponen
en la consecución de nuestros objetivos. Nuestro miedos
son muy variados: miedo al fracaso, miedo a cometer errores,
miedo a ser rechazados, miedo a no saber, miedo a hacer el
ridículo, miedo al cambio, miedo a lo desconocido,
miedo a tomar la decisión equivocada...; y un largo
etcétera. En este especial te invitamos a identificar
tus miedos y te proponemos algunas pautas para Covertir
el miedo en un aliado.
|
|
|
|
|
|
Si
no te interesa recibir este especial puedes darte de baja ahora
mismo en: bajaespecial@mproactiva |
|
|
|
Para
cualquier comentario o sugerencia, puedes dirigirte a: mproactiva@mproactiva.com |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
Quizás
todo lo que nos asusta es,
En su esencia más profunda,
Algo indefenso, que reclama nuestro amor. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Rainer
Maria Rilke
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Muchas
veces sabemos qué es lo que debemos hacer para conseguir
los resultados que deseamos, sin embargo, no lo hacemos, ¿por
qué? ¿qué es lo que nos frena? El miedo
es, sin duda, uno de los grandes obstáculos que se interponen
en la consecución de nuestros objetivos. |
|
|
|
El
miedo es una respuesta fisiológica natural ante los peligros.
Ha sido, a lo largo de la historia de la humanidad, un mecanismo
adaptativo que nos ha permitido sobrevivir. Si hemos llegado
hasta aquí ha sido posible gracias a que nuestros antepasados
africanos y europeos tuvieron miedo y supieron hacer frente
a la amenza de los predadores. El miedo es una mecanismo necesario
porque nos pone en alerta, nos protege de los peligros y hace
que nos comportemos con precaución en situaciones de
riesgo. |
|
|
|
Pero
no todos los miedos son iguales. No todos son racionales. Muy
a menudo aquello que creemos tan terrible y peligroso no es
algo real. Es el producto de nuestra imaginación, que
se dispara y hace que construyamos historias terribles sobre
todo lo que puede llegar a sucedernos si hacemos lo que tememos.
Estos pensamientos nos llevan a recluimos en castillos imaginarios
llenos de fantasmas. |
|
|
|
Los
adultos andamos algo escasos de imaginación para visualizar
nuestros planes de futuro; en cambio somos muy buenos para imaginar
los peores escenarios. Nos atrapamos recreando escenas terribles
que pueden anular muchas de nuestras posibilidades. El miedo
nos limita, nos inhibe para correr riesgos, nos impide emprender
la acción y puede llegar a paralizarnos. Por culpa de
nuestros miedos abandonamos proyectos importantes y nos resguardamos
en nuestro mundo, aparentemente seguro. |
|
|
|
El
miedo tiene distintas formas, texturas y dimensiones. A veces
es como una nebulosa, no sabemos exactamente por qué
está ahí ni cómo se llama. Otras veces
lo conocemos perfectamente; podemos definirlo y nombrarlo. Los
miedos que nos acechan son muy variados: miedo al fracaso, miedo
a cometer errores, miedo a ser rechazados, miedo a no saber,
miedo a hacer el ridículo, miedo al cambio, miedo a lo
desconocido, miedo a tomar la decisión equivocada...;
y un largo etcétera. |
|
|
|
Estos
miedos aparecen, sobre todo, cuando nos adentramos en territorios
desconocidos. Todo es nuevo y para lograr lo que deseamos
tenemos que salir de nuestra zona de confort. Es entonces
cuando nos asaltan todo tipo de pensamientos negativos: "no
sé si tengo las habilidades necesarias...", "no
sé lo suficiente", "me falta experiencia",
"¿que pasará si fracaso, podré soportarlo?",
"¿qué dirán de mi?...".
|
|
|
|
Detrás
de los miedos suelen esconderse problemas como la falta de información
o el exceso de dudas. Sólo disponemos de cuatro datos
pero nos atrevemos a inferir el resto, rellenando los vacíos
de información con imágenes y predicciones negativas.
Si esa es la causa de nuestro miedo, la mejor manera de superarlo
es obtener la información que nos falta para minimizar
el riesgo y sentirnos más seguros. Con esa información
podremos planificar los pasos que seguir, anticiparemos las
posibles consecuencias de nuestros movimientos y estaremos preparados
para afrontar posibles contratiempos. |
|
|
|
Independientemente
de los recursos utilizados, cuando nos aventuramos más
allá de nuestra zona de confort y conseguimos resultados,
aumenta nuestra sensación de autoeficacia. Si llevamos
a cabo una tarea que percibimos como peligrosa, nos sentimos
satisfechos y adquirimos la confianza necesaria para volver
a repetir la experienca. Podremos volver a hacer puenting o
a hablar ante el auditorio más temido. Es posible que
aún nos pongamos nerviosos, pero sabemos que podemos
volver a tener éxito. |
|
|
|
El
primer paso para aprender a gestionar nuestros miedos es reconocer
que tenemos miedo. ¿Miedo yo? Sí, admite que está
ahí, acéptalo. No te resistas. Cuando reconoces
tus miedos éstos se debilitan y se pueden convertir en
puntos de fuerza. Quizá te ayude el saber que el miedo
es universal, que no sabe de géneros, ni de raza, ni
de condición social. Las personas valientes no son aquellas
que no sienten miedo sino las que se enfrentan a él y
emprenden la acción. Las que hacen algo con su miedo. |
|
|
|
A
continuación, tómate el tiempo necesario para
examinarlo, para adentrarte en él y analizarlo. A lo
mejor descubres que es un miedo irracional. Pregúntate:
¿Qué probabilidad hay de que se cumpla? ¿Es
real o imaginario?. Quizás las posibilidades de que
se materialicen tus peores predicciones son muy reducidas.
Si es un miedo real, hazte la siguiente pregunta: ¿cómo
puedo prepararme para él? ¿qué me falta?
¿dónde puedo obtener lo que necesito? En este
caso, busca recursos y rodéate de personas que te puedan
aportar valor, que hayan estado ahí antes. A veces
basta con un apoyo externo alguien con quien compartir
nuestros proyectos para poner en orden nuestras ideas
y aclarar nuestras dudas.
|
|
|
|
Nuestro
nivel de tolerancia al riesgo es muy variable, así que
cada persona debe encontrar su propia manera de gestionar sus
miedos. Si tu miedo es muy grande puedes enfrentarte a él
gradualmente. Cada pequeño paso que des te preparará
para el siguiente. El cómo es lo de menos, lo importante
es que conviertas tu miedo en un aliado. Como dice Giorgio Nardone:
"Una vez aceptados, nuestros miedos se transforman de debilidad
en puntos de fuerza. Si, por el contrario queremos negarlos
o reprimirlos, nos pillan desprevenidos, trastocándonos
y abriendo la vía al pánico". |
|
|
|
Tras
todo lo dicho hasta aquí, éste es mi mejor deseo
para el 2005: |
|
|
|
|
Expande
tu zona de confort. Deja de hacer las cosas fáciles
que haces deliberadamente para evitar hacer las que te dan
miedo. Arriésgate a hacer lo que temes. Atrévete
a experimentar. Apuesta por vivir en la incomodidad hasta
que te sientas cómodo.
|
|
|
|
|
|
|
Gracias
por acompañarme en este año y, en especial, a
todos aquellos y aquellas que me habéis hecho llegar
vuestros comentarios y sugerencias. A todos, muchas acciones
felices en estas fiestas. |
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
Maria
Pallarés
Ph. D. y Coach Personal
|