Especial nº 4 Noviembre de 2004  
2004 de mproactiva 
Junto con Las Horas, Mproactiva distribuye una vez al mes un número especial en el que tratamos algún tema que consideramos puede ser del interés de nuestr@s lector@s.

En este especial reflexionamos sobre el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Las famosas tres LLL, long life learning, de las que tanto se habla desde que se publicó el informe Delors, no son una frase hecha. En una época en la que ya no tenemos garantizado nada de por vida —en la que los cambios se producen a un ritmo vertiginoso—, aprender y desarrollar el pensamiento crítico es una necesidad. Así que, te invitamos a que reflexiones sobre Cómo combatir al Maelstrom.

Si no te interesa recibir este especial puedes darte de baja ahora mismo en: bajaespecial@mproactiva
Para cualquier comentario o sugerencia, puedes dirigirte a: mproactiva@mproactiva.com

Si no lees bien este especial, puedes acceder directamente a:
http://www.mproactiva.com/pages/E4_Combatir_al_Maelstorm.htm
José Antonio Marina es un gran pensador, al que ya sabéis que profeso una gran admiración. En muchos de mis escritos se deja sentir su influencia. Sus obras transpiran emoción, pensamiento crítico y sabiduría. Es admirable su capacidad de hacer accesible y digerible para el ciudadano de a pie las más arduas reflexiones y discusiones científicas y filosóficas, pasadas por el filtro de su experiencia, su pensamiento analítico y su magistral y brillante pluma.
La metáfora que os presento a continuación está extraída de Crónicas de la Ultramodernidad (1). En ella, José Antonio Marina recoge el siguiente fragmento de un cuento de E. Allan Poe:
Tres pescadores son atrapados por el Maelström, un feroz remolino cercano a las costas de Noruega. Su barco gira enloquecido en la ruleta rusa del implacable embudo, junto con los restos de otros naufragios. Uno de los pescadores es arrastrado por las hirvientes aguas, el otro queda paralizado por el terror: ambos son engullidos por las fauces acuáticas. Pero el tercero, que no pierde el ánimo en aquel amenazador escenario, mira con curiosidad lo que ocurre. Pronto advierte que el torbellino succiona a sus presas con cierto orden. Precipitadamente, sobreponiéndose al pánico, aventura una hipótesis: los objetos cilíndricos que ve centrifugados a su alrededor tardan más en hundirse o son escupidos por el remolino. Se ata a un tonel y se lanza al mar. Mientras la barca se abisma en el agujero negro, tonel y tripulante navegan a salvo por aguas más pacíficas. ("Descenso al Maelström")

¿Cuál de los pescadores de la historia se comporta de forma más sensata? ¿El que es engullido directamente por el remolino?; ¿el que, paralizado por el miedo, es incapaz de actuar?; ¿o el que observa el fenómeno, trata de comprenderlo y actúa desde la lógica? Como dice José Antonio Marina, la postura más sensata es la del protagonista de Poe que se esfuerza por comprender. Entender lo que nos pasa nos pone en mejores condiciones —social o personalmente— para sobrevivir.

¿Qué harías tú en una situación como ésta? ¿Te daría tiempo a reflexionar? ¿Serías capaz de analizar cómo funcionan las fuerzas del remolino? ¿Tu miedo te permitiría lanzarte al vacío junto a un tonel? Uauuuu... sólo de pensarlo "da miedo", ¿verdad?
El pescador tiene dos opciones, no hacer nada o aventurar una hipótesis. Una hipótesis es una conjetura que trata de predecir lo que sucederá, así que puede acertar o no; al fin y al cabo no es un experto en la materia. Si se equivoca será el fin. No tiene tiempo que perder, tiene que arriesgarse. Supera el miedo que ha paralizado a sus compañeros, se lanza al vacío y contrasta la hipótesis. Mientras la barca se pierde en las profundidades del agujero negro, navega a salvo en aguas más tranquilas.
El pescador que se lanza al vacío atado a un tonel adopta un comportamiento proactivo; sabe que le corresponde a él y sólo a él hacer algo para salvar su vida. Y si es capaz de hacer lo que hace es porque tiene una cabeza bien amueblada. Su capacidad de observación, su pensamiento racional y su control emocional le permiten tratar de comprender el fenómeno y generar una acción inteligente para evitarlo. ¿Todos seríamos capaces de plantearnos una hipótesis en un momento así? ¿Seríamos capaces de superar nuestros miedos y tomar esa decisión trascendental por nosotros mismos?

Los meterorólogos no han pronosticado remolinos ni huracanes para los próximos días, pero todos y todas sabemos que en la vida son numerosos los maelströms que nos acechan y que pueden llegar a engullirnos o a devorarnos poco a poco si no estamos preparados para combatirlos.

¿Cómo saber si estás preparado para hacerles frente? Para empezar, puedes hacerte algunas preguntas: ¿Estás dispuesto a cuestionar las opiniones y la información que recibes de distintos medios? ¿Sabes distinguir si una fuente es fiable? ¿Identificas falacias, manipulaciones y tergiversaciones de datos? ¿Juzgas antes de comprender? ¿Haces suposiciones a partir de datos poco fiables? Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, lo siento mucho, tienes bastantes puntos para ser engullido por el remolino.
Evitar caer en ese agujero negro depende de ti. Todavía estás a tiempo de adquirir unos hábitos de pensamiento crítico. Está en tus manos aprender a pensar por ti mismo y a construir tus propias opiniones. Para iniciar este camino, es preciso identificar los límites de tu propio conocimiento.
Todo aprendizaje parte de saber que no sabemos algo importante o que nos falta una determinada habilidad. La duda y la curiosidad están en la base del aprendizaje.

Las personas curiosas saben que, por muchos conocimientos que tengan de un tema, todavía les queda mucho por aprender; sienten interés por todo lo que les rodea, afinan constantemente la mirada y están dispuestas a preguntar cuando no saben, a equivocarse un sinfín de veces para aprender.

Las personas que dudan se cuestionan a propósito de todas las cosas, piensan y reflexionan sobre los fenómenos que las rodean; no sacan conclusiones al azar ni se quedan con la primera impresión; tratan de ir más allá de las apariencias y están dispuestas a cuestionar sus propios paradigmas.

En una época en la que ya no tenemos garantizado nada para toda vida, el "aprendizaje continuo" es una necesidad. Los cambios que vienen son tan profundos y de tal magnitud que tenemos que estar preparados para anticiparnos a los hechos; nuestro futuro personal y profesional dependen de ello. De nada valen, llegado el momento, frases como "el mercado me dejó afuera", "han contratado a una persona con más experiencia", "es que no sé inglés..." y tantas otras.

El pescador victorioso de E.A. Poe sabe que no aprender ni evolucionar es una especie de muerte. Y porque ama la vida —porque no ha perdido la esperanza— es capaz de esquivar la muerte.

Si queremos ganar la batalla contra el Maelström, no podemos bajar la guardia en ningún momento.
Un fuerte abrazo,

Maria Pallarés
Coach Personal

Referencias

(1) José Antonio Marina, Crónicas de la Ultramodernidad, Editorial Anagrama. Barcelona, 2004. José Antonio Marina utiliza la metáfora del cuento de E.A. Poe en un contexto diferente al que sugerimos en este especial. Les recomiendo que lean este magnífico libro.
Licencia de Creative Commons Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.


Las Horas es una revista electrónica que distribuye gratuitamente mproactiva, un site sobre coaching.

Para hacernos llegar comentarios, ideas o sugerencias, escribe a:
e-zine@mproactiva.com

Para darte de baja manda un e-mail a:
bajaezine@mproactiva.com

www.mproactiva.com