Especial nº 7 Enero de 2005  
2005 de Mproactiva 
Junto con Las Horas, Mproactiva distribuye una vez al mes un número especial en el que tratamos algún tema que consideramos puede ser del interés de nuestr@s lector@s.
En este número reflexionamos sobre el cambio de creencias.

Las creencias condicionan la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de la realidad que nos rodea. Algunas de estas creencias son recursos valiosos y poderosos. Otras limitan nuestra eficacia. En este especial identificamos algunas de las creencias limitadoras que coartan nuestra libertad de elección y os invitamos a que expandáis vuestros propios paradigmas.

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La Tierra nunca fue plana, aunque todo el mundo lo creía. Tú tampoco eres boba, estás loca, eres egomaníaca, presuntuosa o tonta sólo porque creas, falsamente, que lo eres.
Julia Cameron, The Artist's Way
Los seres humanos estructuramos nuestras vidas y damos significado a nuestro modelo del mundo a través de nuestro propio sistema de creencias. Estas creencias se han formado a través de la acumulación de experiencias, triunfos y fracasos vividos, así como de los mensajes que hemos recibido de nuestros padres y de nuestras madres, de nuestros educadores, de los medios de comunicación, de lo que los demás decían sobre nosotros, etc.
Las creencias condicionan la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de la realidad que nos rodea. Algunas creencias son recursos valiosos. Otras limitan nuestra eficacia. En ambos casos, gobiernan inconscientemente nuestra vida y condicionan nuestro comportamiento.
Aquí vamos a ocuparnos de las creencias limitadoras, las que actúan como barreras que dificultan la consecución de nuestros objetivos. A menudo se trata de falsas creencias de incapacidad o de falta de recursos que limitan la idea que la persona tiene de sí misma y de lo que puede hacer para cambiar: "soy poco inteligente", "soy demasiado mayor para aprender", "ya no cambiaré", "no valgo nada..."
Otras veces se trata de creencias negativas e incluso catastrofistas: "seguro que me equivoco", "será un desastre..."; creencias globales sobre las personas: "no te puedes fiar de nadie", "la gente es egoísta"; o sobre lo dura e injusta que es la vida: "estamos aquí para sufrir", "no se merecía una cosa así", etc.
Si me creo incapaz de aprender o considero que ya soy demasiado mayor, estoy dando al traste con cualquier oportunidad de desarrollar mis competencias y habilidades. Si pienso que la vida es un valle de lágrimas y que he venido a este mundo a sufrir, es bastante probable que lo pase mal. Mi comportamiento se adaptará a la percepción que tengo de mí misma y del mundo en el que vivo y descartaré todo aquello que contradiga esta creencia. Las creencias son muy hábiles para certificarse a sí mismas.
También son muy variadas las creencias limitadoras que ponen frenos al desarrollo personal y profesional de la mujer. Muchas de ellas están relacionadas con los tópicos sobre los roles de género con los que se nos ha ido bombardeando a lo largo de nuestra vida y que, en muchas ocasiones, hemos integrado de forma insconsciente: "he de ser buena", "tengo que complacer y gustar a los demás", "he de sacrificarme por mis hijos", "tengo que ser una madre y una esposa perfecta", "mis proyectos pueden esperar", "tengo que ayudar a los demás", "el dinero y el poder no son femeninos", etc. (1)

Nuestro sistema de creencias actúa como un filtro que marca los límites de nuestra percepción y de nuestras posibilidades de actuación. Para superar las creencias limitadoras que nos encadenan, que coartan nuestra libertad de elección y que empobrecen nuestro mapa del mundo deberíamos sustituir nuestros rígidos paradigmas mentales por otros más abiertos y expansivos. ¿Cómo cambiar esos paradigmas? Veamos cómo se produce un cambio de paradigma en el ámbito de la ciencia.

De acuerdo con Thomas Kuhn (2) cuando un paradigma científico no es capaz de dar respuesta a los interrogantes que los científicos/as se plantean porque hay fenómenos inesperados que no casan con los presupuestos aceptados, se produce lo que él llama una "revolución científica". Durante esta fase compiten varios paradigmas y finalmente queda uno de ellos como paradigma predominante. Este cambio de paradigma produce una transformación en la forma de ver el mundo de la comunidad científica. Sirva como ejemplo lo sucedido con la visión del mundo copernicana, que reemplazó a la concepción aristotélica; o con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que sustituyó a la visión newtoniana.
Algo similar ocurre con nuestro sistema de creencias. Si nuestras creencias nos incapacitan para conseguir los resultados deseados, deberíamos considerar la posibilidad de creer algo nuevo o diferente. Para ello hemos de ser conscientes de que la creencia actual nos limita, hemos de estar dispuestas a dudar y a cuestionar su validez. Como dice R.Dilts (3), cuando estamos "abiertos a dudar" lo estamos a considerar que quizás esa creencia que hemos mantenido durante tanto tiempo no sea cierta. A largo de nuestra vida hemos ido descartando de forma automática infinidad de creencias que ya no nos servían.
Está en nuestras manos revistar, cuestionar y cambiar nuestras creencias limitadoras. Podemos desaprenderlas, olvidarlas o substituirlas por creencias capacitadoras. Hay numerosos métodos y técnicas de distinta naturaleza para cambiar y remodelar este tipo de creencias; el coaching o la Programación Neurolingüística ofrecen un amplio abanico de posibilidades en este sentido.
Te invito a que identifiques las creencias te están privando de avanzar en la dirección que deseas y te sugiero algunas preguntas para que reflexiones sobre este punto: ¿Existe un motivo lógico para cada una de esas creencias? ¿Son sensatas o irracionales? ¿Que te estás perdiendo y que te puedes perder por mantener esa creencia? ¿Qué te costará emocionalmente el no desprenderte de esa creencia?
Cuestionar estas creencias puede tener una repercusión extraordinaria en nuestras vidas. Si estamos dispuestos/as a pensar de forma diferente descubriremos nuevas ideas, conceptos y opciones que antes éramos incapaces de percibir. Nos abriremos a un mundo lleno de posibilidades.
¿A qué esperas para llevar a cabo tu propia REVOLUCIÓN?

Maria Pallarés
Ph. D. y Coach Personal

Referencias
(1) Para más información sobre las creencias limitadoras que frenan el desarrollo de las mujer, os invito a que leáis el resumen de la charla: Coaching para mujeres. Cómo alcanzar tus metas.
(2) T. Kuhn. La estructura de las revoluciones científicas. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1975.
(3) Robert Dilts. El Poder de la palabra. La magia del cambio de creencias a través de la conversación. Editorial Urano. Barcelona, 2003.

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